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+57 TEMAS De Conversación para ROMPER el Hielo 🤪

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La era de lo digital y la impersonalidad hace tiempo que llegó a nuestras vidas cuál huracán en mitad del desierto, haciendo de las dificultades, verdaderos problemas. Para algunos, las interacciones sociales, no solo se han convertido en todo un suplicio; sino que también han dejado patentes unas escasas habilidades comunicativas. La mayoría de nosotros no escuchamos con la intención de entender, sino con la de contestar. Un gran error que aún estamos a tiempo de remediar. Entablar una conversación, interesarte por un acontecimiento, querer saber de las experiencias de otra persona o mostrar apoyo y comprensión cuando alguien lo requiere, no solo es un gran ejercicio de introspección y aprendizaje vital; sino que también tiene un carácter necesario para la salud mental. Por tanto, ya estés aquí porque tengas dificultades para relacionarte, o para aprender más sobre la interacción entre personas, ¡eres más que bienvenido!

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Ni que decir tiene, lo importante que es saber tener una buena conversación en el plano sentimental. ¿Cómo ibas a ser capaz sino de transmitir tus emociones o entender las de la otra persona? En ambos casos es necesario un alto grado de confianza, seguridad, empatía y generosidad; todos ellos atributos identificables en cualquier diálogo que se precie. El amor, y la amistad van más allá de aquello que se toca y se ve; pues también entran en juego aquellos pensamientos que compartís, las opiniones en las que discrepáis, o las experiencias de las que aprendéis. Todo ello contribuye a tu crecimiento como persona, y por esta razón es tan importante que te esfuerces por conocer gente nueva y hacer amistades verdaderas en Barcelona, Madrid, Sevilla, Valencia, Bogotá, Medellín, Guayaquil, Monterrey o incluso en la luna, ¡siempre, cuando y donde puedas! Sin desmerecer la oportunidad de recuperar antiguas relaciones o procurar que quien te conozca, te conozca bien. De todo esto y mucho más, hablaremos en profundidad a continuación: es el pequeño granito de arena con el que queremos contribuir a combatir la impersonalidad y construir felicidad.

Conoce gente nueva y amplia tu ámbito social

Aunque de un primer vistazo pueda sonarte paradójico, a veces, incluso lo más extrovertidos pueden tener dificultades para ampliar su círculo. No son pocas las personas que, por querer, querrían tener una vida social más atractiva, conocer gente, o simplemente, tener más amistades que mantengan alejada a la soledad. Pero, (y aquí vienen los problemas) no hacen nada para conseguirlo. Porque, (aquí viene el gran error) consideran que trabajar por ello implicaría reconocer su fracaso social. Al fin y al cabo, según dicen, se supone que a cierta edad ya debemos tener pareja, amigos convertidos en familia, familia convertida en amigos, grupo de colegas del pueblo donde vas de vacaciones, grupo de compañeros de clase, amigos del alma para contarles tus penas, compañía para salir de copas el fin de semana, conocidos a los que pedir favores de veces en cuando, etc etc, ¿cierto?

La realidad se aleja significativamente de eso. Hay muchos motivos por los que alguien puede sentirse solo: una mudanza a otra ciudad, una relación sentimental que le ha alejado de sus amistades, un trabajo absorbente o unas aficiones excesivamente solitarias, por ejemplo. Y es algo más que normal que, en ocasiones, sientas la necesidad de conocer gente nueva. Sea por la razón que sea. El dilema recae en saber cómo hacerlo. La gran mayoría de las personas apuestan por situaciones que no parezcan forzadas: circunstancias en las que hablar con alguien pueda surgir de forma natural y no haya que hacer un sobreesfuerzo individual. Pero este tipo de situaciones no surgen de la nada, sin propiciarlas. Por eso deberás ser valiente, contradecir lo socialmente establecido y salir de tu zona de confort. Todavía resulta imposible conocer a alguien en persona desde el sofá de tu casa. ¿Te echamos un cable? ¡Allá van unos cuantos métodos para conocer gente!

  • Busca un curso que te interese e inscríbete: sea de idiomas, de baile, de cocina o de hacer el pino puente con las orejas. ¡En realidad eso es lo de menos! Y es que, aunque apuntarse a una serie de clases para hacer amigos pueda sonar un poco exagerado, si hay algo que quieres aprender o que te gusta hacer y pretendes perfeccionar, ¿por qué no hacerlo con más gente en lugar que desde la soledad de tu portátil? El único problema que tienen los cursos presenciales es que los asistentes suelen estar más pendientes del temario y del profesor que de socializar. Bueno, depende del curso y de la media de edad de los inscritos. Pero si ése fuera es el caso, acuérdate de llegar un ratito antes para charlar con la gente que haya en ese momento y aprovecha los descansos para tomar un café o fumarte un cigarro con alguien.

  • Hazles una visitilla a tus vecinos: podrá parecerte una americanada propia de Los Simpson, pero si descubres que tienes vecinos nuevos, no sería mala idea acercarse a su puerta para presentarte y darles la bienvenida (puedes omitir la parte en la que les preparas una tarta de zanahoria). Así, como mínimo, empezarás causando buena impresión, e incluso probablemente terminen invitándote a tomar algo en su casa. ¿No te parece demasiado cool? Bueno, otra forma un poco más atrevida y original es cambiarle el nombre a tu red Wi-Fi con algo como “Soy el del 5ºA ¡Pásate y te invito a una cerve!”. Tus vecinos la verán y les hará gracia; y seguro que alguno se acerca a tomarse esa cerveza contigo. ¡Creatividad al poder!

  • Organiza una quedada y pídeles a tus amigos que inviten a sus amigos: suena a estrategia militar pero es más sencillo de lo que parece. Tener un vínculo de conexión con alguien es la mejor forma de estrechar lazos entre personas. Incluso aunque tú y tus amigos habituales tengáis un grupo bastante cerrado, probablemente al menos uno de ellos tenga otras amistades aparte, ¿por qué no ibas a invitarle a traer a sus colegas? Es cierto que esta táctica solo podrás ponerla en práctica si ya conoces a alguien del lugar, pero de ser así, te aseguramos una eficacia 100%.

  • Hazte socio de una organización que comparta tus aficiones: Tener un hobbie implica en el 98% de los casos que habrá más gente que lo comparta contigo o a quien también le llame la atención un determinado tipo de afición. Incluso, yendo un paso más allá, es probablemente incluso exista una Asociación de gente que la comparta. Recurre al tito Google y echa un vistazo a ver qué encuentras, luego apúntate y entérate de cuando es la próxima convocatoria. La gran ventaja de estas asociaciones (ya sean de ajedrez, videojuegos o cupcakes) es que empiezas con algo en común con el resto de los asistentes, por lo que debería resultarte mucho más fácil encontrar temas de conversación.

  • Sé voluntario de una causa con la que te sientas comprometido: Las Organizaciones no Gubernamentales están repletas de gente buena con gran compromiso y amplias habilidades sociales. Por eso, si tienes inquietudes altruistas, hacerte miembro de una sociedad de voluntariado que se reúna habitualmente para realizar acciones solidarias es una de las mejores formas de conocer gente. Pasarás mucho tiempo con personas abiertas, amables y probablemente bastante empáticas, con lo que seguro que termináis haciéndoos amigos. Además, los lazos que se crean en este tipo de asociaciones son muy profundos.

  • Date un paseo con tu mascota: Y si no tienes mascota ya estás pensando en adoptar una, no le des más vueltas, porque pocas situaciones facilitan tanto las relaciones sociales como sacar de paseo a tu animal de compañía. De entrada, ya tienes algo en común con la otra persona, y a partir de ahí puedes empezar conversaciones de mil maneras distintas. Puedes pedir algún consejo (a la gente le encanta dar consejos) sobre el cuidado de tu mascota o interesarte por el nombre o la raza de la suya. Luego simplemente preséntate, cuéntale algo de ti, háblale de cómo llegó tu mascota a casa…lo que se te ocurra. El caso es que, con el paso del tiempo acabéis acordando la hora a la que salir de paseo o incluso acabéis tomando café juntos. ¿Suena de maravilla, no?

  • Empieza a estudiar algo nuevo: Nunca es tarde para seguir estudiando, tengas la edad que tengas así que, si cuentas con los recursos (en tiempo y dinero) y te mueve el interés por algún tema en concreto, comenzar un grado superior, una carrera, un máster o postgrado presencial puede ser tanto una forma de aprender como de conocer más gente y hacer networking. Incluso aunque no sea presencial, a menudo los alumnos crean chats de WhatsApp y proponen quedadas. Y si no surge nada, por lo menos habrás ampliado tu currículum y conocimientos.

  • Planea un viaje acompañado: Si lo tuyo es viajar, pero no quieres hacerlo solo, existen agencias de viaje que ofrecen tablones de anuncios o servicios para emparejarte con otros viajeros. Previamente habrán estudiado tu ficha, se habrán interesado por tus inquietudes, intereses y personalidad e incluso te habrán entrevistado con algunas de las personas más afines a tu forma de ser. Todo ello para acabar dando con una especie de alma gemela de viaje. Nada une más que compartir experiencias, y viajar es una forma increíble de vivir emociones de todo tipo. Nosotros conocemos personalmente a gente que ha hecho las mejores amistades de su vida gracias a haber compartido un viaje.

Gestionando el primer contacto con un desconocido

Cinco de cada diez personas aseguran sentir un cierto grado de ansiedad durante la primera toma de contacto con alguien desconocido. Pero que sea un mal común no debe significar que podamos dejarlo pasar inadvertido. De hecho, la única forma de mejorar tus habilidades sociales es enfrentándote a aquello que te genera miedos, inseguridad o incomodidad. Principalmente porque, tarde o temprano, llegará el día en que te pongas a ti mismo en un compromiso. Sea una reunión de negocios con directivos de todos los rincones del mundo o una cena por el cumpleaños de tu amigo con sus compañeros de trabajo. Pueden parecer situaciones complicadas, pero en realidad representan una gran oportunidad para luchar contra tus temores.

No te permitas la comodidad de ser la persona que se queda en un rincón comprobando los mensajes del móvil ni te predispongas a ser mal recibido en un corrillo. ¿Recuerdas cuando eras un niño? Todo era un juego y si algo te ponía nervioso solías interpretarlo como emoción, no como miedo. Probablemente no te costaba nada acercarte a la casa del nuevo vecino a preguntar si podías entrar a conocer a su hijo. Entonces, ¿Qué ha cambiado para que ahora, lo que en realidad es una oportunidad para ampliar horizontes, te haga sufrir? En fin, eso ya no importa; lo que ahora nos preocupa es hacerte llegar las distintas técnicas y la actitud que debes manejar con fluidez a la hora de iniciar un diálogo con un desconocido y en cualquier situación.

Manda la vergüenza a pasear con la técnica de la Máscara

La técnica de la Máscara consiste en crearse algo así como una doble personalidad, un alter ego, un personaje que te permita salir de tu realidad cuotidiana para que puedas hacer y decir cosas que habitualmente no harías. De esta forma, si alguien te rechaza, puedes estar seguro de que no te está rechazando a ti, sino a tu personaje. Puede sonar enrevesado y hasta un poco neurótico, pero nada más lejos de la realidad. No estás fingiendo ser otra persona, sino probando como te desenvolverías en distintas situaciones, con distintos rasgos personales.

Esta técnica la utilizan actores y humoristas para vencer su timidez encima del escenario. Incluso Beyoncé se ha creado un alter ego al que apoda Sasha para cuando le toca actuar. En ambos casos se han inventado unos personajes extrovertidos y provocadores, y cuando les corresponde actúan como tales. Lógicamente, a largo plazo es mucho mejor superar la timidez enfrentándote a su origen, pero la técnica de la Máscara es una herramienta muy útil para empezar a comportarte de forma más abierta y sociable, explorándote a ti mismo, deshaciéndote de la vergüenza y desmitificando tus miedos.

La vida te sonreirá si tú le sonríes a ella

¿Sabes que una sonrisa sincera, incluso antes de iniciar cualquier conversación, puede marcar la diferencia entre una buena o mala primera impresión? A estas alturas todos somos conscientes del poder de sonreír, pero hay incluso estudios que confirman que el simple hecho de asentir y esbozar una sonrisa cuando te cruzas con un desconocido por la calle puede crear conexión. Por no mencionar toda la colección de investigaciones que demuestran que sonreír incrementa tu atractivo. Esto no quiere decir que fuerces permanentemente una mueca de alegría en tu cara. No sería honesto y quedaría muy poco natural.

Más que el hecho de sonreír se trata de la actitud que tratas de infundir cuando te acercas a alguien por primera vez. Demuestra que vienes a aportar energía, no a succionarla. Nadie quiere aguantar a alguien que te cuenta sus decadencias durante media hora, así que de entrada debes predisponer a la gente para que no te vea como esa clase de personas. Sonríe, y los demás te devolverán la sonrisa.

Una frase sencilla te ayudará a allanar el terreno

Algo que puede parecer tan banal como introducirte a alguien, en realidad puede ser una de las cuestiones que más determine el comienzo de una interacción. “¿Qué tal va el día?” “Hola, ¿cómo estás?” “Buenas, ¿qué tal todo?” …entre otras, son ejemplos de frases apropiadas para iniciar un diálogo. No importa qué variante elijas dentro de este tipo de estilo; pues lo realmente importante es que tu interlocutor te responda que está bien. Esto acontece a un estudio realizado hace años en el cual quedaba demostrado que al responder “bien”, la persona con la que mantienes una conversación estará más predispuesta a mantener una conducta sociable.

Si la otra persona está haciendo algo o tan sólo por educación, lo mejor también será empezar pidiendo permiso con un “Disculpa” o “Perdona”. Especialmente cuando quieres entrar en la conversación de un grupo, ya que demuestra educación y saber estar ante la situación social de los demás. Preguntar si puedes interrumpirle un segundo es otra excelente idea, porque el estudio que mencionábamos anteriormente demostró que mejora la predisposición de tu interlocutor a hablar contigo al intentar ser coherente con su respuesta.

No pierdas de vista cuál es tu finalidad

El principal motivo por el que mucha gente fracasa incluso antes de intentar acercarse a alguien a quien no conoce es tener un concepto erróneo del objetivo que debe perseguir. Antes de empezar un diálogo con alguien debes tener claro que tu objetivo no es impresionar, ni intentar caer bien, ni parecer una persona interesante. La gente no te conoce y cualquiera de estos tres intentos puede ser fácilmente interpretado en tu contra. Tu objetivo, sea cual sea, sólo debe ser mostrarte como alguien sociable y tranquilo que quiere mantener una conversación para ver si existen puntos en común.

A continuación, puedes ponerte objetivos secundarios más concretos, como intercambiaros tarjetas de visita o daros el teléfono para quedar en otra ocasión, pero inicialmente no deberías pensar en ninguno más. En el momento en que tengas claro que tu meta es encontrar intereses en común para convertirlos en conversaciones, dejarás de distraerte con otros asuntos que en realidad te apartan de tu camino dejan al descubierto tus debilidades e inseguridades (todos las tenemos).

Muestra interés por algo relacionado con la situación o el lugar

La forma más natural de empezar una conversación probablemente sea hacer un comentario o pregunta sobre la ubicación que tú y la otra u otras personas compartís. No por su sencillez es menos efectiva y, al fin y al cabo, es el único vínculo que tenéis antes de conoceros. Esta manera de iniciar conversaciones también previene que la gente tímida sufra el rechazo si ocurre, ya que siempre pueden justificar que sólo querían preguntar algo. Ni siquiera tienes que ser demasiado ingenioso; la mejor de las frases es siempre sencilla y tan solo debe hacer referencia al entorno o situación. Al principio puede resultarte forzado o dificultoso, pero a medida que practiques tus habilidades sociales tu creatividad fluirá con rapidez.

Lo ideal sería que trataras de realizar una pregunta abierta para que no te puedan responder tan sólo con un sí o un no. Por ejemplo, en un bar podrías preguntar “Disculpa, ¿sabes a qué hora cierra este sitio?”. En el caso de que hayas optado por inscribirte a un curso de formación, una buena opción sería “Hola, ¿tienes idea de en qué aula es la siguiente conferencia?” O…para más variedad, en la estación, y probablemente lo hayas oído con bastante frecuencia, es común preguntar “¿Sabes cuándo sale el último tren?” Aunque creas que alguna pregunta pueda ser demasiado obvia, no te preocupes. Estas frases se pueden interpretar como que realmente necesitas la información o que tan sólo quieres empezar una conversación, de ahí que en realidad no importe mucho lo que digas.

Transmite curiosidad por lo que está haciendo

Esta estrategia no es la más adecuada si el otro no está haciendo nada especial, como esperar en una estación de autobús, pero puede ser útil en gimnasios, clubs sociales o bares. Es decir, no puede ser aplicable a cualquier tipo de lugares o situaciones. La parte positiva es que, en aquellos momentos en que sí fuese pertinente mostrar curiosidad o interés por lo que ves, no solo puede ser una estrategia muy efectiva, sino que a la vez te estás exponiendo muy poco, ya que tan sólo te muestras como una persona curiosa.

Se trata de una forma muy segura de empezar una conversación siempre que tu actitud sea positiva y no con ánimo de crítica. Por cierto, esto último es uno de los errores más comunes en las personas de sobrada autoestima. En un gimnasio no sería extraño preguntar a alguien que estuviera ejercitándose algo como “Perdona, ¿qué músculos fortaleces con ese ejercicio?”, en un campo de fútbol podrías consultar a la persona de tu lado cuánto tiempo han dado de descuento, e incluso en un restaurante puedes probar a preguntar al cliente de la mesa de al lado qué es lo que ha pedido, con la excusa de que tiene buena pinta.

Haz un cumplido y continúa con una pregunta

Como seres sociales que somos, no es ningún disparate que nos guste sentirnos halagados. Cuando una persona recibe un cumplido, automáticamente tiende a posicionarse en una actitud positiva hacia su interlocutor. Esta opción es muy útil cuando la persona con la que quieres hablar no está haciendo nada especialmente interesante, ni la situación tampoco os vincula de ninguna forma. Consiste en empezar con un halago genuino que predisponga a la otra persona a comportarse de manera agradable contigo, y luego seguir con una pregunta que dé paso a la conversación.

Por ejemplo “Te conjunta bien esa corbata con el traje. ¿Dónde la compraste?” Aquí el objetivo es que encuentres un punto vinculante o un gusto en común con la persona a la que te diriges. El problema es que, en caso de no tener demasiada práctica, la expresión puede sonar forzada o poco real. Para evitarlo, ten en cuenta que no siempre debes hacer referencia a tus intenciones, sino que puedes aportar un dato de mayor valor. Me explico: “Te conjunta bien esa corbata con el traje. ¿Sabías que el Príncipe Felipe VI llevó una muy parecida a la recepción del pasado sábado?”

Pide una recomendación, consejo u opinión

Varios estudios han demostrado que pedir opinión a alguien es tremendamente positivo para causar una buena primera impresión. A todo el mundo le gusta sentirse valorado y una de las formas más sencillas para lograrlo es solicitando una recomendación o dejándose aconsejar por alguien a quien le presupones un determinado criterio. Esto es algo que le estás demostrando implícitamente, pero resulta muy halagador. Aunque sin excesos, porque lógicamente, si no conoces a la persona con la que estás tratando, tu interés no debería ser demasiado profundo.

Para que te hagas una idea, se nos ocurren los siguientes ejemplos… “Perdona, ¿qué teléfono es ese? Es que estoy pensando en comprarme uno nuevo” …o… “Disculpa, he visto que estás leyendo el último libro de Pérez-Reverte, ¿me lo recomendarías?” Al fin y al cabo, la idea es que aproveches la situación y contexto de la persona con la que quieres hablar para pedirle una recomendación y a partir de ahí desarrolles una conversación.

Muéstrate como eres y expresa lo que quieres

Las formas indirectas de empezar una conversación no están mal, y, de hecho, suelen ser efectivas; pero la mejor de todas es la sinceridad explícita. Ser sincero de forma evidente no es más que rellenar los huecos de información. Esto se consigue dando un qué, un por qué y un para qué. El motivo es que muchas veces la información que proporcionas no es completa, lo que provoca que nuestros interlocutores la terminen rellenando con su imaginación. Y eso no siempre juega a nuestro favor. ¿Te suena un poco abstracto eso de mostrar sinceridad con alguien a quien aún no conoces?

Véamos la diferencia en un ejemplo. Con un “Hola, ¿cómo te llamas? no estás dando ningún tipo de información de valor y tu interlocutor puede estar pensando cualquier cosa que se le ocurra sobre ti: que quieres ligar con ella, que le has reconocido de otra ocasión pero no te acuerdas de su nombre, que quieres llamarle la atención por algún motivo, que estas investigando sobre él/ella, o incluso que le vas a poner un cuchillo en el cuello y a pedirle que te de todo lo que lleva encima de un momento a otro. Mientras que con algo como “Hola, estoy intentando conocer gente nueva en lugar de hablar con los mismos de siempre. ¿Te importa si me presento y así nos conocemos?” estás dejando entender de forma evidente lo que quieres (presentarte), por qué lo quieres (porque siempre hablas con la misma gente) y para qué lo quieres (para conocer gente nueva). ¡No das margen a ninguna interpretación errónea”.

Evita la sensación de rechazo proporcionando una salida

Otra forma de reducir las posibilidades de que la otra persona te diga que ahora no le va bien hablar es la de proporcionarle una salida fácil. A menudo la gente se pone a la defensiva cuando un desconocido se les acerca porque no están seguros de si será muy pesado y temen no poder quitárselo de encima durante mucho rato. Para evitar que a tu interlocutor le invada este pensamiento, dale tú mismo la salida. Esto significa que al inicio de la conversación menciones que tan sólo puedes hablar durante un breve período de tiempo porque te están esperando en otro sitio.

Así le liberas de la sensación de estar atrapado contigo, y os proporciona a los dos una salida cómoda en caso de que las cosas no vayan bien. Además, cuando la gente cree que te tienes que marchar pronto, se relaja. Mientras que, si te acercas a alguien, por ejemplo, en un bar y dices “Hola, me gustaría conocerte” sus defensas se activan. ¿Quién eres? ¿Qué quieres? y ¿Cuándo te vas? son las tres preguntas que le asaltan. Rellenando los huecos de información respondes las dos primeras, pero también debes ser capaz de contestar a la última. Un ejemplo muy audaz sería… “Hola, estoy esperando unos amigos y ya que tú también pareces estar esperando me preguntaba si me puedo sentar contigo 5 minutos hasta que vengan, ¿te importa?”

Consejos para tener una conversación interesante y fluida

La conversación, el diálogo y la escucha representan, de forma conjunta, uno de los pilares más importantes de las relaciones sociales. Es a través de la palabra como nos podemos en contacto con el mundo, la sociedad y la cultura, como transmitimos nuestras ideas, sentimientos, pensamientos y emociones. De ahí que saber mantener una buena conversación sea decisivo para construir, preservar y enriquecer tu círculo de apoyo. En este sentido, la mejor noticia es que todas las habilidades sociales y relacionales se pueden mejorar notoriamente con las técnicas y la práctica adecuadas. Hablamos de un «arte» que se aprende a través de la práctica y gracias a una actitud de apertura hacia el otro. De todo el mundo puedes aprender y con casi todas las personas puedes tener un intercambio agradable. Dicho esto, también hay algunas pautas que contribuyen a que el diálogo sea más provechoso. ¿Las vemos?

  • Presta atención a la conversación: Si estás hablando con alguien, céntrate en eso y olvídate de las otras mil cosas que tienes en la cabeza. Hay ocasiones en que no eres capaz de hacerlo; y eso no es más que un claro signo de que la conversación no te interesa demasiado, por el motivo que sea. En ese caso, no la tengas, es así de sencillo. Si realmente quieres tener una conversación que realmente te aporte, que sea productiva para ambas partes, debes dejar todo lo que tengas en mente a un lado para poner la máxima atención. Así que nada de teléfonos móviles, televisión, notas mentales sobre tareas pendientes, etc. etc.

  • No vayas de experto: Entre aportar un dato curioso o interesante e ir de experto en la materia, hay un abismo. Y este es un matiz muy a tener en cuenta, pues para tener una buena conversación debes asumir que siempre habrá algo que puedas aprender de tu interlocutor. Si cuando tienes una conversación con alguien te haces percibir como el mayor entendido en algo, probablemente no tardes mucho en encontrarte a alguien que sabe más que tú sobre tu “especialidad” o incluso que tiene conocimientos de otras muchas cosas.

  • Saca algo positivo de cada conversación: Cuando entablas un diálogo a propósito con alguien, lo ideal es tener una gran amplitud de miras; es decir, interaccionar pensando en la utilidad de la información que estás procesando. La clave es ir con una mentalidad abierta, pensar que siempre puedes aprender algo de cada conversación. Con el paso del tiempo, acabarás adoptando una posición en la que incluso dejarás de dar tu opinión, para que la otra parte se exprese con mayor libertad. Ya tendrás tiempo de responder y argumentar.

  • Plantea cuestiones abiertas y genéricas: Cuánto más amplitud de respuesta tenga una pregunta, más interesante tenderá a ser la contestación de la persona con la que mantienes una conversación. La libertad de expresión no siempre viene dada por uno mismo; a veces, requiere que quien te escucha favorezca una explicación informativa, esclarecedora, con valor. Si eres específico terminas guiando la respuesta. Por ejemplo, no es lo mismo preguntar “¿tuviste miedo ayer?” a “¿cómo te sentiste?” Con la primera pregunta, la respuesta se ceñirá al miedo, y dejará de lado otros sentimientos que pudo experimentar, ¿entiendes?

  • Si hay algo que desconoces, reconócelo: No hay nada más loable que admitir el desconocimiento. No eres peor persona, ni más vulnerable, por no poder entender o no tener la información necesaria para comprender algo de lo que te están hablando. No eres un ente superior ni un Dios griego: no tienes la obligación de saber de todo. De hecho, este es un buen punto de partida para seguir aprendiendo. Bien es cierto que en España parece ser deporte nacional (puede que incluso por delante del fútbol) opinar, sobre todo; pero muchas veces te lo puedes ahorrar.

  • No te lo lleves todo a tu terreno: En ocasiones puede parecer empatía, pero en realidad, comparando tus experiencias con las tuyas solo estás dando lugar, consciente o inconscientemente, a desviar la conversación. La frecuente expresión “Ay, ¡pues a mi…[inserte comentario]…” no es más que un signo de que intentas tomar las riendas de la conversación. Si te están contando algo, es para que lo escuches, lo comprendas o lo interiorices. Y, llegado el caso, para que muestres el apoyo o compromiso que puede que busquen en ti. No para que compares su sufrimiento o éxito con el tuyo. Nunca vas a vivir las cosas de la misma manera que la otra persona.

  • Con que lo digas una vez, es suficiente: Puede que estés supermegahiper-convencido de lo que estás contando, o incluso puede que, en este momento, sea lo más importante en tu vida, pero ello no justifica que toda una conversación gire en torno a tu convicción. Cuando has interiorizado un argumento firmemente, tiendes a repetirlo más veces de lo que a tu interlocutor le gustaría. De la misma manera o con enfoques diferentes, pero con el único objetivo de dejar claro tu punto de vista una y otra vez. No te repitas, no es necesario. Si dudas sobre si la otra persona lo ha entendido, es mejor preguntárselo ¿has entendido mi punto de vista? ¿qué te parece, …?

  • Las nimiedades entorpecen: si caes en el peligroso universo de los detalles, date por perdido. Tú, y tu conversación; porque, cuando quieras darte cuenta, habrás invertido todo el tiempo que tenías en explicar “cómo has conseguido saber cuántos granitos de arena tiene la playa”. ¿Eso era lo más interesante que tenías que contar? Piensa que la otra parte no ha venido a aprender estadísticas, datos históricos o, en su caso, detalles sin importancia que no aportan nada a la conversación. Ha venido a verte y escucharte a tí. Además, a la gente ni le importan demasiado los detalles, ni le gusta que le hagan perder el tiempo.

  • Abre tus oídos y escucha: en este sentido, Dumbo lo tenía más fácil que cualquiera de nosotros, porque si algo hemos podido observar en esta sociedad acelerada es que dejamos que las palabras se deslicen por la boca sin filtro alguno; pero a la vez, bajamos la barrera del sonido. Haz un ejercicio de introspección y pregúntate a ti mismo “si estuviera contando lo que viví aquel día en aquel lugar… ¿me gustaría que me escucharan?” Es difícil, lo sabemos; sobre todo, porque el común de los mortales prefiere hablar a atender a explicaciones. Es algo que instintivamente te genera la sensación de tener la situación bajo control y poder “contraatacar”. Evítalo a toda costa.

  • Sintetiza siempre que sea posible: hay quien no lleva muy bien aquello de las relaciones sociales y que, cuando llega el momento de interaccionar comienza a subirse por las ramas cual primate de la jungla para evitar ir al grano del asunto. Y no porque no quiera, sino porque no puede. Es una realidad, pero no por ello se debe de entender como válida y aceptable. En caso de que te veas identificado con esta falta de concreción, te recomiendo que confíes más en tu persona, que hables con seguridad de lo que conozcas, y que, poco a poco, aprendas a aportar valor con lo que dices de forma concisa y precisa.

Mejores temas de conversación para hablar con chicos y chicas

Si romper un bloque de hielo es complicado, superar la timidez se le asemeja bastante. Dependiendo de tu personalidad, tus experiencias, tus aprendizajes etc, iniciar o entablar una conversación con alguien a quien no conoces o con quien no te sientes especialmente cómodo o seguro, puede convertirse en toda una odisea. Y, por supuesto, los nervios, el “qué pensarán de mi” y los silencios incómodos, ni ayudan, ni acompañan. Todo esto es algo que irás domando con el paso del tiempo, si te lo propones y reconoces tus dificultades. Pero si lo que buscas es un remedio rápido, eficaz y que te ayude a hablar con confianza con cualquier persona, a continuación, te mostramos algunos de los mejores temas de conversación para propiciar tus habilidades sociales y comunicativas.

Temas de conversación convencionales para una primera toma de contacto

A la pregunta sobre qué materia tratar en una primera toma de contacto, siento decirte que no hay un tema estrella… ¡hay muchos! Por supuesto, todo dependerá de la persona con la que tratas, el lugar en el que os encontréis, cómo os hayáis conocido, o qué referencias tengas sobre él ella. En función de esto (y de muchos otros factores que irás descubriendo poco a poco y por ti mismo), algunos podrán sonar más clásicos o tradicionales, otros pueden ser más divertidos y, si te caracterizas por tener habilidades creativas, también puedes probar con ideas más originales. ¡Todo contribuirá a que conozcas mejor a la otra persona!

  • Trabajo: Dentista, cajero, administrativo, conductor de autobuses o abogado… La ocupación laboral puede ser uno de los primeros topics para empezar a ganar un poco de confianza. Al fin y al cabo, dedicamos gran parte del día y de la propia vida a nuestra profesión. Desde saber cuál es su función en el lugar donde trabaje o qué tal se lleva con sus compañeros, hasta escuchar lo que piensa sobre su jefe. ¡Seguro que os reís! (Pero procurad que al boss no le piten los oídos) También puedes recurrir al clásico que siempre funciona y que nunca se pasa de moda: «¿Estudias o trabajas?«. A raíz de ahí, podéis encontrar puntos en común y derivar la conversación hacia otros derroteros.

  • Actualidad: Quien menos o quien más está pendiente de lo que ocurre en el mundo, bien por la televisión, la radio, los periódicos, las revistaso, incluso, las redes sociales. Es cierto que con el ritmo de vida acelerado que todos tendemos a llevar, estar al tanto de toda la actualidad a veces es complicado. Pero piensa que una conversación de este tipo, incluso si no tienes nada que aportar, puedes aprender. Aquí hay total libertad de temática porque, según percibas que es la persona, puede hablar de actualidad política, de algún suceso acontecido recientemente o del estreno de la última película de tu director favorito. Eso sí, cuidado con temas que puedan llevaros a terrenos pantanosos. Eso mejor lo dejamos para cuando os conozcáis más.

  • Viajes: Aviones, trenes, hoteles, rutas de senderismo, gastronomía regional, tradiciones, destinos exóticos… ¿Conoces a alguien al que no le guste hacer turismo? Por regla general, al ser humano le encanta perderse en pueblos, ciudades o países ajenos al suyo y conocer otras culturas. Puede que la otra persona sea más de rutas nacionales y, tú, de internacionales, pero si encontráis en los viajes un tema en común, no os faltará la conversación en ningún momento. La cantidad de experiencias que podréis compartir y conocer el uno del otro es infinita. Entre los sitios que ha visitado él, a los que has ido tú y con los que soñáis ambos… ¡tenéis para más de un café!

  • Comida: El tema de la comida es muy parecido al de los viajes. Salir a un restaurante uno de los hobbies con los que más gente se identifica: probar nuevos platos, descubrir nuevas texturas, experimentar nuevas mezclas… Son muchas las tendencias que aparecen día a día, así que incluso podéis aventuraros en una nueva nueva experiencia gastronómica juntos: Reealfooder, Veg-friendly, Bio-lovers… ¡quién sabe! Lo mismo tenéis algo en común que añun no habéis descubierto individualmente. Además de conocer sus preferencias (comida argentina, española, vietnamita, afrodisíaca o peruana), podrás averiguar si es alérgico a algo o qué costumbres que tenga en su dieta.

  • Música: «Cuando las palabras fallan, la música habla». La música es un tema comodín. Y por supuesto, la mejor forma de romper los silencios incómodos. Ya sea porque hables con la otra persona de tus grupos favoritos o porque directamente decidas pulsar el Play de tu lista de reproducción. No te recomendamos que empieces de primeras con el tema de la música, pero sí que lo tengas en recámara por si notas que el tiempo no pasa y vuestras palabras empiezan a escasear. Lo puedes vincular con algo de actualidad como «¿Te has enterado de que viene Bruno Mars de gira?» o ¿»Has escuchado el polémico tema de Enrique Iglesias?».

  • Libros: Hay que tener un cuidado especial con el tema de la lectura. En la era de la hiperconectividad, cada vez menos gente apuesta por pasar páginas de papel, o ni siquiera por embarcarse en una historia ajena. No obstante, que una persona no acostumbre a leer asiduamente no tiene por qué ser signo de rechazo, pues hay gente que, si no lo hace, es por escasez de tiempo. Antes de preguntar acerca de sus favoritos o sobre si le gusta la lectura, fíjate si lleva algún libro entre sus manos o en su mochila. Si es así, estás frente a un devorador de las letras y tienes una ocasión más que perfecta para charlar largo y tendido sobre libros. En caso contrario, espera a que te desvele cuáles son sus hobbies y aficiones y, con esta información, derivas la conversación hacia música o viajes.

  • Amor: Mal de amores, amores platónicos, amores de la infancia, infidelidades y desilusiones. Con los temas sentimentales tendrías para una conversación semanal, pero probablemente sea uno de los topics que más incomodidad o malentendidos puede desentrañar. En primer lugar, porque este tipo de experiencias son difíciles de transmitir; y en segundo lugar, porque no siempre se produce un entendimiento certero de la realidad. En cualquier caso, te aconsejamos no sacar este tema de primeras, porque se puede malinterpretar, pensando que buscas algo más que una distendida conversación. Además, en materia de amor la gente suele mostrarse muy reservada y no a todo el mundo le agrada desvelar a alguien que acaba de conocer su CV amoroso.

  • Deportes: ¡Un imprescindible entre los imprescindibles! El sedentarismo no solo no está a la moda, sino que tampoco habla muy bien de la persona que se deja llevar por la vida unhealthy. Puede que no andemos muy sobrados de tiempo, pero siempre quedan unas horitas muertas para salir a hacer deporte: caminar, correr, o montar en bici. Así que, cuando hablamos de deportes, no solo nos referimos a “¿vemos el partido de la Champions League este sábado en mi casa?, que también, hablamos de cualquier tipo de actividad o ejercicio físico que tú realices o que la otra persona pueda practicar como el pádel, el yoga, el running o el tenis… ¡Porque hay más vida que dar patadas a un balón!

  • Hobbies: Cuando descubres los intereses de una persona, y las cosas que le apasionan, empiezas a saber cómo es realmente. Las inquietudes, gustos y aficiones de alguien definen a la perfección su personalidad y su forma de ser. Los hobbies siempre son un tema interesante que tratar, ya que son actividades que las personas disfrutan haciendo, y posiblemente hablando al respecto. Además, estos dan pie a compartir una actividad y tener algo que hacer juntos en vuestro tiempo libre. Ya sean deportes, fotografía, literatura, música, arte, tecnología, danza…

  • Naturaleza: Muchas parejas se sorprenden al descubrir un interés mutuo por la naturaleza, el medioambiente, lo verde. El mundo que gira alrededor de nosotros proporciona infinitas cosas para observar y poder compartir con otra persona. El clima, las nubes, las flores de estación, la vida salvaje, el vuelo de las aves… Las formas de la naturaleza y el universo más allá de nuestro planeta invitan a tener buenas conversaciones no relacionadas a nosotros mismos ni a nuestros intereses individuales.

  • Futuro: Proyectar una perspectiva de futuro no solo no debería ser difícil, sino que además podría contribuir al entusiasmo, la ilusión y la confianza. El «qué pasará» es lo que más mueve a la gente a compartir cualquier aspecto de su vida. Además, hablar sobre planes, ambiciones, esperanzas y deseos puede ser divertido entre dos personas que, o bien acaban de conocerse, o bien empiezan a compartir sus vidas. De lo que no cabe duda es de que planear juntos puede extender el placer de ocasiones especiales como las vacaciones o los días festivos.

  • Sueños: El mundo onírico siempre ha sido un lugar con mucho misterio a su alrededor y lo misterioso suele despertar bastante interés. La realidad y la utopía, lo placentero y la pesadilla, el significado de todo lo que aparece en la mente cuando cerramos los ojos. Es innegable que sin duda este es uno de los temas que más pie puede dar a enlazar conversaciones de interés. Los sueños nos ayudan a entendernos y a descubrir partes de nosotros, a veces poco exploradas. Compártelos e invita a que los compartan contigo, más de una vez te sorprenderás con los resultados.

  • Sexo: Sea cual sea la relación que tengas o pretendas tener con la persona que tienes en frente (incluso si tan solo se está forjando una amistad), el sexo es un tema de conversación que siempre acaba apareciendo. Y si no aparece, por inercia, ¡uno de los dos lo acabará sacando! Cuándo tuviste tu última relación sexual, qué es lo más raro que te ha pasado durante el acto, cómo describirías tus gustos sexuales… Por supuesto, se puede hablar sobre la vida sexual desde distintos niveles, de forma progresiva, y siempre adaptándolo a las circunstancias. Lo peor que puede ocurrir con este topic es que sea un tema forzado.

  • Horóscopo: Tanto si crees en ellos, como si no lo haces, probablemente hayas dicho o escuchado algo típico como «¡Ay, que peligro tenéis los Tauro (por ejemplo)!». Si crees, será interesante poder comprobar el signo de la otra persona, cuáles son los factores que definen su prototipo de persona, si sois compatibles o no, etc. Si no, al menos, sabrás si la otra persona es aficionada a ver los programas de la tele con adivinadoras. E incluso, ¡quién sabe! Quizá te acabe convenciendo de la utilidad del mundo místico. Además, hay horóscopos más allá del que habitualmente conocemos en occidente. Por ejemplo está el chino, el celta, el azteca, el maya… Cada uno de ellos hace referencia a las culturas en las que fueron creados y puede ser divertido u original hablar de ellos.

  • Familia: Puede que tengas pareja, y muy probablemente cuentes con amigos que siempre están ahí cuando lo necesitas; pero de lo que no cabe ninguna duda es de que la familia es un ente superior que, incluso pese a las adversidades, siempre formará parte de ti. Nuestra familia es un gran porcentaje de tu vida, de tu pasado (quizá también del presente y con suerte, del. futuro) y, además, una parte bastante íntima. Hablar de la familia puede ayudarte a generar un ambiente de confianza y cercanía en muy poco tiempo, así que aprovécha si se da la oportunidad.

Temas de conversación interesantes para hablar con hombres o mujeres

Cualquiera con un mínimo de bagaje social podría controlar con fluidez aquellas conversaciones más típicas o rutinarias del día a día. Lo que hacemos, lo que no hacemos, lo que nos gustaría hacer, etc. Pero llegar a conocer bien a una persona e ir entablando amistad con tu entorno son aspectos de la vida que, en ocasiones, cuestan. Contar con habilidades sociales ayuda a conocer personas, pero además de eso resulta positivo tener temas de conversación. En este caso vamos un paso más allá con una recopilación de temas que quizá no se te ocurrirían instintivamente. Chicos y chicas interesantes, ¡esto va por vosotros!

  • Continentes y culturas: Tratar sobre los países que cada uno querría visitar supone uno de los temas de conversación que más facilidades dan para generar interés y descubrir las inquietudes de una persona. El motivo es que se puede elegir entre una gran variedad de regiones, y además puede servir como “directorio” para abordar otros muchos temas a partir de los comentarios que van saliendo acerca de las diferentes culturas, costumbres o anécdotas aparecidas yendo de viaje.

  • Las vacaciones ideales: Seguro que has soñado mil veces con unas vacaciones infinitas, un resort de lujo, una playa paradisíaca, todas las compras que tu tarjeta jamás podrá soñar, fiestas, excursiones, gente nueva. ¿Hasta dónde te ha llevado la imaginación? Una conversación acerca de lo que podrías hacer sin límite económico y una generosa cantidad de días libres en el trabajo también resulta muy estimulante y permite que cada uno vaya expresando sus gustos y aficiones.

  • Hijos e hijas: Las personas que tienen hijos e hijas así como un arraigado instinto maternal/paternal cuentan con uno de los temas de conversación más fascinantes: lo que se siente al verlos crecer. Incluso aquellos que han sido padres o madres hace poco pueden crear un ambiente de complicidad alrededor de lo que se va viviendo durante los primeros meses de cuidados del bebé. La versión contraria (y más negativa) es aquella en la que los padres manifiestan lo cuesta-arriba que se les está haciendo lidiar con la adolescencia (esa sufrida etapa de cambios y autodescubrimiento) de sus hijos.

  • Hábitos y rutinas fitness: Más allá de las interesantes conversaciones que pueden surgir sobre cualquier actividad deportiva, existe una tendencia generalizada a mantener rutinas físicas saludables, especialmente en aquellas personas que intentan mantenerse en forma sintiéndose bien por dentro y por fuera, y no busquen simple diversión o entretenimiento. Por ejemplo, se puede hablar acerca de trucos para aumentar el rendimiento, maneras de mantener la motivación alta, complementos nutritivos para según que objetivos físicos, etc.

  • El mundo de la tecnología: Los constantes avances tecnológicos que van surgiendo en esta era de la transformación digital son un motor incansable de creación de temas de conversación. Eso sí, tiene que interesarte, porque de lo contrario, puede que no te enteres ni del clima. Por regla general estas innovaciones, que no tienen por qué hacer referencia únicamente a lo que pasa en Internet, afectan a muchos ámbitos de la vida, así que hay una gran variedad de posibles diálogos.

  • Una sociedad ideal: Puede que estés contento con tu vida y lo que te rodea; pero siempre tendrás algún aporte de mejora que hacer. ¿Cómo sería una sociedad ideal, según vuestros puntos de vista? Es uno de los temas de conversación más interesantes, ya que permite que cada uno hable sobre sus valores y su concepción de la política, justicia, la igualdad o la libertad. Puede que no lleguéis a un acuerdo mutuo, pero te aseguramos una charla intensa y memorable.

  • La percepción del amor: El amor es uno de los sentimientos más intensos y difíciles de explicar. Principalmente porque no existe una definición o concepto que constituya una verdad universal establecida. Lo que cada uno entienda por amor depende de las experiencias y aprendizajes que haya tenido. Es por eso que siempre da para hablar al respecto largo y tendido, ya que cada persona puede dar una versión que te aporte amplitud de miras.

  • Películas, series y videojuegos: Estas tres formas de entretenimiento son especialmente populares entre jóvenes y no tan jóvenes, y eso significa que hay una gran cantidad de personas “enganchadas” a ellas. Repasar la cartelera, por ejemplo, permite recomendar u obtener recomendaciones de películas. El inmenso mundo de las series también da de sí para muchos temas de conversación, en parte gracias a la gran diversidad que ofrecen las distintas plataformas multimedia. En el caso de los videojuegos, además, como el jugador es a la vez espectador y participante de la acción, es posible explicar anécdotas.

  • Historias de mascotas: Incluso una buena parte de las personas que no tienen mascotas están interesadas en tener una o bien les produce curiosidad el mundo de los animales. Por eso, hablar sobre ellas suele dar juego para crear historias divertidas. Por ejemplo, se puede hablar del modo en el que se comportan las diferentes razas de perro, o acerca de momentos en los que han actuado de un modo especialmente humano.

  • Anécdotas de la infancia: Contar anécdotas divertidas o aleccionadoras que tuvieron lugar durante tu infancia suele tener mucho poder a la hora de despertar el interés de todas las personas implicadas en la conversación. Puede que sea algo que te marcara de por vida, que te dejara cicatriz, aunque también puede ocurrir que no recuerdes nada en especial. En ese caso pregunta a las personas de tu entorno que te vieron crecer, ¡te sorprenderás! Normalmente, además, sirve para que los demás se animen a explicar otras historias similares o que les ocurrieron a la misma edad.

  • Los defectos personales: Todo el mundo tiene defectos, y sabe que los tiene. Sin embargo, algunos de ellos son aceptados, mientras que otros suponen un freno en nuestra vida y por tanto lo normal es querer cambiarlos, evolucionar mediante su superación. En el caso de estos últimos puede que incluso no nos importe compartirlos para pedir ayuda o sentirnos reconfortados. No hay nada mejor que este tipo de temas de conversación profundos para conocer de verdad a alguien. ¡Libérate de tus cadenas!

  • Miedos: No hay nada más sincero y profundo que compartir tus miedos y temores con alguien. De hecho, quién sabe si, además de desahogo obtienes una solución. Ya sean miedos irracionales o preocupaciones relacionadas con la actualidad, estos temas ayudan a compartir experiencias y conocer mejor a la otra persona.

  • El colapso económico y medioambiental: Hace ya tiempo que es oficial: el planeta está superpoblado y además no gestionamos bien ni nuestro consumo ni nuestra gestión de los residuos. No transmitas la idea de que el fin del mundo llegará el mes que viene, porque el alarmismo no suele ser de buen agrado. Pero, teniendo en cuenta esto, se plantean varios temas de conversación especialmente recurrentes: ¿cómo será el futuro que les espera a nuestros hijos ? ¿De qué manera sobreviviremos cuando ya no quede nada de lo que conocemos a día de hoy? ¿Seremos capaces de frenar el desastre a tiempo?

  • Complementos, piercings y tatuajes: Lo qué llevamos puesto nos define. Nos hace gritar acerca de quienes somos. Sea algo de quita y pon o un complemento de por vida, como los tatuajes. Aquellas cosas que llevamos habitualmente dan mucha información acerca de lo que pensamos, lo que buscamos, lo que tememos e incluso lo que amamos. Además, un punto a favor de conversar a cerca de los piercings y tatuajes es que puede dar pie a, sea allí mismo o en un lugar más íntimo, sugerir que nos los enseñen.

  • La locura: La frontera entre la lucidez y la locura siempre ha generado muchos debates. Probablemente por la existencia de una estrecha línea fácil de cruzar en la sociedad actual. Puede ser un tema que genere rechazo o reparo inicialmente, pero a la mínima que se empiece a tratar con confianza, los temas de conversación y debates que pueden surgir sobre la locura son infinitos. ¿Cómo saber lo que es la ausencia de locura? ¿Cómo debería ser la relación entre las personas con trastornos y el resto de la sociedad?

Temas de conversación para empezar a hablar por Whatsapp

Llegado el momento en que se haya forjado la suficiente confianza entre dos personas, poco importa de que hablar. De hecho, ni siquiera tendrás que pensar en ello porque los temas de conversación surgirán con fluidez. Pero también es cierto que, a veces, lo más sencillo, es la apuesta más segura. Y como sabemos que muchas veces la timidez es el peor ancla para seguir remando cuando intentamos conocer a alguien, te traemos una recopilación de preguntas con las que iniciar un tema de conversación que te serán muy muy útiles para empezar a conocer a alguien por Whatsapp. Pero lo mejor, es que te darán pie a tener una charla larga y tendida que pueda ir enlazando distintos aspectos de vuestras vidas. Vamos a ponerte las cosas fáciles, porque romper el hielo cuando acabas de conocer a alguien no debería ser una preocupación para ti.

  • ¿Qué tres palabras te describen mejor? Una descripción propia puede decirnos mucho de cómo es la persona, y nos ayuda a sacar un tema de conversación algo más profundo sobre cada uno.

  • ¿Cuál es tu peor manía? En menor o mayor medida, todos tenemos nuestras pequeñas manías. Descubre cuál es la suya.

  • ¿Cuál es tu miedo más absurdo? Y también todos tenemos miedos. Algunos son muy realistas, y luego están los que no tienen ningún sentido y son poco probables.

  • Si tuvieras que cambiarte el nombre, ¿qué otro escogerías? Una pregunta divertida e interesante para conversar con otra persona, apta tanto para amigos como para gente a la que acabamos de conocer.

  • ¿Dónde pasaste tus últimas vacaciones? Esta otra pregunta no solo nos dice si a la persona le gusta viajar, sino que además podréis conversar sobre si es más de playa, de montaña o de ciudad.

  • ¿Cuál es tu mejor recuerdo de infancia? Las anécdotas de infancia siempre son un buen tema para romper el hielo cuando no sabemos de qué hablar.

  • ¿Podrías vivir sin teléfono móvil? Otra pregunta para conversar interesante es indagar sobre cuánto nos afecta el vivir enganchados al móvil.

  • ¿Cuál es tu mayor ambición?Ya sean grandes o pequeños, todos tenemos planes de futuro y objetivos que nos gustaría alcanzar.

  • ¿Cuál es el mejor consejo que te han dado?Todos hemos recibido algún consejo a lo largo de nuestra vida, unos mejores y otros peores. ¿Cuál compartirías?

  • ¿Quién es la persona a la que más admiras?Puede ser un amigo, un familiar, un profesor o tu gran ídolo. Se trata de conversar sobre los valores que le transmite esa persona especial.

  • ¿Qué comida podrías comer siempre sin cansarte? Parece una pregunta simple, pero nos permite abrir el abanico de conversaciones sobre comida y gustos personales de cada uno.

  • ¿Cuál ha sido tu peor experiencia? Las malas experiencias son un tema interesante sobre el que podemos conversar con otra persona, y del que podemos aprender mucho.

  • Si te tocara la lotería, ¿en qué lo gastarías primero? Con esta pregunta podemos conversar sobre los valores de cada uno y cuánta importancia damos a lo material.

  • ¿Has hecho alguna locura por amor? El amor es otro de los grandes temas que pueden dar mucha conversación y es interesante saber hasta dónde llega esa persona por él.

  • ¿Cuántas veces te has enamorado? Esta otra pregunta en cambio nos permite charlar sobre la vida amorosa y las relaciones que han pasado por nuestra vida.

Preguntas curiosas para conocer e impresionar a alguien

Puede que seas una persona directa que prefiere ir al grano, o puede que simplemente tengas curiosidad por aquellas cuestiones que creas que definan mejor a una persona (más allá del deporte que practique, los países a los que haya viajado, o la música que lleva en los cascos de camino al trabajo). Pensado precisamente para ambos casos, puedes inventar determinados tipos de preguntas que, en lugar de llevaros a tener una pausada y relajada conversación, le de un poco más de interés al ambiente. Pero por si no se te ocurren, aquí van nuestras preguntas favoritas para romper el hielo:

  • Si el dinero no fuese un problema, ¿qué es lo que más te gustaría hacer en el mundo?

  • ¿Cuál me dirías que es la situación más extraña que has vivido nunca?

  • ¿Cuál es el lugar más exótico o afrodisiaco en el que has estado?

  • Si pudieras elegir una fantasía sexual, ¿cuál sería?

  • ¿Cuál es el mejor recuerdo de tu infancia?

  • ¿Si tuvieras que elegir entre un concierto de tu artista preferido y una firma de libros del autor al que lees desde hace años, ¿con qué te quedarías?

  • ¿Cuál es el sueño más extraño que has tenido en tu vida?

  • ¿Qué harías si fueses invisible?

  • ¿Te tatuarías el nombre de tu pareja?

  • ¿Cuándo y dónde ha sido la puesta de sol más increíble que has visto?

Preguntas comprometedoras e incómodas para conversaciones intensas

  • ¿Prefieres ser el autor de una injusticia o su víctima? Estamos preguntando si prefiere ser damnificado o verdugo. Aunque se puede matizar el tipo de injusticia, nos sirve para ver como la otra persona reflexiona y justifica su elección (ninguna de los dos suele ser bien valorada), así como su posición moral ante la vida.

  • ¿Alguna vez has sido cruel o has utilizado a alguien? Muchas personas han utilizado en alguna ocasión a alguien, o han sido crueles con alguien que no lo merecía, en ocasiones incluso sin quererlo voluntariamente. Ello genera a la larga (en la mayoría de los casos) sensaciones de culpabilidad y negación. Una de las preguntas comprometedoras más directas.

  • ¿Qué es lo más vergonzoso que alguien te ha pillado haciendo? Podemos encontrar nuestra propia conducta vergonzosa en alguna situación o contexto determinado, como por ejemplo delante de nuestros progenitores, amigos o pareja. Ponerse a bailar desnudo o ser descubierto manteniendo relaciones son ejemplos de ello.

  • ¿Alguna vez has sido infiel? La infidelidad es algo mal visto socialmente que tiende a ser ocultado por aquellos que la practican. Si lo ha sido, esta pregunta puede ser comprometedora.

  • ¿Qué piensas de ti mismo como persona? Definirse a uno mismo no es tan fácil como parece, y la mayoría de gente no suele reflexionar sobre qué piensa y qué criticaría de su forma de ser y hacer.

  • ¿Qué cambiarías de tí mismo? La mayoría de gente tiene algún aspecto que le gustaría mejorar de sí mismo. Confesarlo supone exponer los aspectos de uno mismo que no encajan con nuestro yo ideal.

  • ¿Tienes algún vicio inconfesable? Los gustos y hábitos que han sido social e históricamente sancionados y considerados como vicios suelen ser ocultados.

  • ¿Alguna vez te has vengado de alguien? Desear vengarse cuando alguien nos hace daño es frecuente. Pero del dicho al hecho hay un trecho.

  • Si todas las personas que forman parte de tu vida estuvieran en una casa, esta se incendiara y sólo pudieras salvar a una persona, ¿a quien salvarías? Una pregunta difícil de responder.

  • ¿Te has rendido en algo en la vida? Responder a esta pregunta puede ser duro si la respuesta es positiva, puesto que supone reconocer la existencia de una derrota.

  • ¿Cuál es el peor error que has cometido? Los errores a menudo son vistos como algo vergonzoso o como fracasos, a pesar de que pueden llegar a verse como oportunidades. Confesarlos puede ser difícil para algunas personas.

  • ¿Cuál es tu mayor miedo? Lo que mayor miedo genera suele ser algo que se tiende a ocultar, puesto que puede ser vivido como algo íntimo que otros podrían juzgar. Asimismo, si es respondida nos permite conocer mucho mejor a la otra persona y las cosas que valora.

  • ¿Hasta donde llegarías por cumplir un antojo?Vivimos en una sociedad individualista y competitiva. Preguntar si estableceríamos un límite en lo que podemos hacer por alcanzar nuestros objetivos más vanales puede ser comprometedor.

  • ¿Qué importancia le das al físico? Muchos individuos valoran cosas como, por ejemplo, el trato con cariño, la estabilidad, la inteligencia. Sin embargo, otros valoran el atractivo físico más que cualquier otra cualidad.

  • ¿Te alegrarías de ver a alguien a quien odias pasándolo mal? Si alguien nos ha hecho daño hasta el punto de llegar al odio, la idea de verle sufrir nos puede generar cierta satisfacción perversa.

Preguntas atrevidas para conversaciones subidas de tono

A veces, unas cuantas preguntas más o menos íntimas bastan para conocer mucho más y mejor a una persona, sea un conocido con el que empiezas a ganar confianza, un amigo que te provoca curiosidad o alguien con quien estás planteándote iniciar una relación. Naturalmente, en función de la persona, la relación que tengáis o el lugar en que os encontréis, será más o menos apropiado plantear este tipo de cuestiones subidas de tono. No obstante, si encuentras el contexto adecuado, la recopilación que te proponemos a continuación te permitirá comprender mejor su forma de ver las cosas y su estilo de vida.

  • ¿Estás abierto a probar cosas nuevas en tus relaciones sexuales?

  • ¿Cuál crees que sea tu mayor inseguridad al hacer el amor?

  • ¿Qué piensas de hacer un trío?

  • ¿Has puesto a prueba tus fantasías más íntimas?

  • ¿Acostumbras a practicar las relaciones íntimas en lugares poco habituales?

  • ¿Cuáles son las tres cosas que más te excitan?

  • ¿Tendrías sexo con alguien que acabas de conocer esa misma noche?

  • ¿Harías cibersexo?

  • ¿Exploras tu cuerpo para descubrir tus zonas erógenas?

  • ¿Te atreves a mostrar tu deseo sexual y a tomar la iniciativa?

  • ¿Qué es lo que más te gusta que te hagan en la cama?

  • ¿Has tenido alguna muy mala experiencia sexual?

  • ¿Es bueno probar cosas diferentes en las relaciones íntimas?

  • Del 1 al 10… ¿cuánta importancia le das al sexo en tus relaciones de pareja?

  • ¿Qué es lo más importante para ti en la cama?

Ahora ya sabes cuáles son los mejores temas de conversación cuando estás conociendo a alguien

Te inscribes en una web de citas, conoces a alguien interesante, comenzáis a construir castillos en el aire vía Internet, y llega el momento de conoceros cara a cara. Quizá te envíen como representante de tu empresa a una conferencia en China. O bien te quedes solo en una fiesta en la que no conoces a nadie. Independientemente de dónde y cómo, el problema es transversal a cualquiera de estas situaciones: saber cómo gestionar un primer acercamiento y entablar una conversación de valor con alguien a quien no conoces. Ahora tienes las claves al alcance de tus manos. Se acabó el quedarse apartado del resto, divagando por los pasillos, o tratando de pasar desapercibido entre la multitud. Se acabo el tartamudear con inseguridad cundo estas a punto de conocer a alguien, y el pensar que te vas quedando sin temas sobre los que conversar. En fin, se acabaron los prejuicios contra ti mismo.

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¿Qué te ha parecido nuestra guía de consejos para mantener una buena conversación con alguien a quien no conoces? ¿Te planteas mejorar tus habilidades sociales? ¿Has vivido alguna situación incómoda a la hora de conocer gente nueva? ¿Añadirías alguna recomendación más? ¿Crees que nos hemos dejado alguna cosa? ¿Te has quedado con alguna duda o pregunta? Entonces te pedimos que dejes un comentario. Da igual que sea o una duda o un simple gracias, pero nos alegraremos mucho de leerlo y responderlo.


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