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¡Cáncer de TESTÍCULOS 🤪! Qué Es y Autoexploración

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¿Sueles tener la opinión de que más vale prevenir que curar? ¿Te preocupa tu salud o buscas información verídica, fiable y contrastada sobre las patologías más frecuentes en los hombres? ¿Estás pasando por una mala experiencia y necesitas que alguien te cuente con detalle todo lo que nadie te explica sobre el cáncer testicular? ¡Estás en el sitio correcto! En lo referente a la salud de los hombres aún queda mucho por escribir, pero si la motivación que te ha traído hasta aquí es encontrar explicaciones reales, precisas y aclaratorias sobre el cáncer de testículos, estás en el lugar indicado. Tengas la edad o el historial familiar que tengas y ya sea porque eres curioso o porque notas algo hay abajo que no está del todo bien, te animamos a leer esta completa guía sobre esta enfermedad exclusiva del hombre (si eres un varón de entre 15 y 40 años, más aún).

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Estar al tanto de las peculiaridades sobre los casos de cáncer con mayor incidencia en hombres no solo puede ayudar a prevenirlos o detectarlos en sus etapas iniciales (cuando aún son pequeños y fáciles de tratar), sino también a salvar tu vida. No queremos decir con esto que padecer un cáncer testicular sea el fin del mundo; de hecho, las estadísticas de curación y supervivencia (que encontrarás más adelante) arrojan un rayo de luz en la actualidad. En cualquier caso, debes tomar el control de tu propia salud. Por ello, en esta guía te proponemos toda la información de relevancia acerca de las implicaciones, causas, síntomas y etapas del cáncer testicular. Así como las técnicas de detección precoz, los tratamientos de curación más eficaces y los métodos de revisión y seguimiento. ¡No pierdas la oportunidad de llegar a tiempo!

Qué es y qué información debes conocer sobre el cáncer de testículo

Estamos seguros de que no es la primera vez (ni será la última) que escuchas hablar del cáncer de testículo; puesto que, para nuestra desgracia, y junto al cáncer de próstata, es uno de los más frecuentemente detectados en varones de media-avanzada edad. Sin embargo, no es prudente autosugestionarse al respecto si previamente no tienes bien delimitado el concepto y descripción de este tipo de tumor. Ha llegado el momento de poner todos los materiales encima de la mesa para definir y caracterizar el concepto de cáncer testicular.

En primer lugar, no está de más hacer referencia al órgano afectado por la tumoración. Los testículos son parte del sistema reproductivo del hombre y se encargan de producir hormonas masculinas (principalmente testosterona) y esperma. Tienen forma ovoidea y se sujetan gracias a un conducto denominado cordón espermático, por donde le llegan los vasos sanguíneos y nervios, y donde nace la trayectoria encargada de llevar los espermatozoides.

Consecuentemente, por obvio o redundante que pueda sonar, debes saber que el cáncer testicular tiene lugar en el escroto (tejido donde se ubican los testículos), una bolsa de piel suspendida que se halla debajo del pene y que tiene una gran importancia en las funciones reproductoras y hormonales de los hombres. El escroto alberga las células que producen los espermatozoides, conocidas como científicamente como células germinativas. Y es precisamente en ellas donde comienzan el 90% de los cánceres de testículos.

Veamos cómo podemos explicar esto último de la manera más ilustrativa posible. Nuestro organismo está constituido por un conjunto de órganos, los cuales a su vez están formados por células, como las células germinativas anteriormente mencionadas. Estas se dividen de forma regular con el fin de reemplazar a las ya envejecidas o muertas y mantener así la integridad y el correcto funcionamiento de los distintos órganos. Entre ellos, los testículos en el caso de los hombres.

Este proceso de división está regulado por una serie de mecanismos que indican a la célula cuándo comenzar a fragmentarse y cuándo permanecer estable. Sin embargo, ponte en la tesitura de que por determinados motivos estos mecanismos se alteran en una célula. ¿Qué ocurre entonces? Que ésta y sus descendientes emprenden una división incontrolada y desmedida que con el tiempo dará lugar a un tumor.

No suficiente con ello, si éstas células, además de crecer sin control, adquieren la facultad de invadir los tejidos y órganos de alrededor (proceso conocido como infiltración) y de trasladarse proliferando en otras partes del organismo (la famosa metástasis), se generará un tumor maligno, que es lo que comúnmente conocemos como cáncer. Si extrapolamos la influencia de estas células tumorales en los tejidos ubicados en el testículo, hablamos de cáncer testicular.

En secciones posteriores te hablaremos de los factores de riesgo y los colectivos afectados por esta patología, pero aprovechamos la ocasión para adelantarte que el cáncer de testículo es un tumor que aparece sobre todo en hombres jóvenes, situados en un rango de edad de entre 15 y 35 años, y que, quizá por esta incidencia en una edad temprana, suele ser generalmente de buen pronóstico. Anteriormente te mencionábamos que el cáncer testicular es uno de los más detectados en varones; no obstante, a pesar de ello, la casuística en España se sitúa entre 1,6 y 2 casos por cada 100.000 habitantes.

Desde nuestro equipo siempre hemos defendido que la información es poder. Y tú, acabas de dar un gran paso rompiendo con los miedos y tabúes que rondan al cáncer de testículo y adentrándote en su definición y caracterización más precisa. De nada vale saber que existe, si no se conocen sus implicaciones o su alcance. Sigue leyendo y encontrarás todo lo necesario para que nada te pille desprevenido.

Factores de riesgo en la aparición del cáncer testicular

Remitiéndonos a la delimitación que hace la Organización Mundial de la Salud (OMS) sobre el concepto de Factores de Riesgo, cabe destacar la siguiente definición: “Un factor de riesgo es cualquier rasgo, característica o exposición de un individuo que aumente su probabilidad de sufrir una enfermedad o lesión.” Tomando como punto de partida esta perspectiva, nos enfocaremos en referenciar aquellos elementos personales que pueden contribuir al supuesto de sufrir un cáncer testicular.

  • Edad: Si bien podría considerarse como un factor de riesgo o como un rango de edad de incidencia, la edad es el mayor de los condicionantes a la hora de padecer un tumor testicular. Los varones jóvenes de entre 15 y 40 años son los más propicios a desarrollar esta enfermedad debido al dinamismo y actividad de sus células. Esto no quita que, en términos generales, pueda aparecer a cualquier edad.

  • Testículos no descendidos: Probablemente no sepas que los testículos se forman en la zona abdominal durante el desarrollo fetal, y que generalmente descienden al escroto antes del nacimiento. Sin embargo, se dan casos en los que el hombre tiene un testículo que nunca descendió del todo, es lo conocido como criptorquidia, y, desgraciadamente, podría ser otro de los factores de riesgo incluso tras haber reubicado el testículo quirúrgicamente.

  • Desarrollo testicular anormal: No son pocos los hombres que sufren de patologías que hacen que los testículos se desarrollen de forma disfuncional o con una morfología deficiente. Uno de dichos casos hace referencia al síndrome de Klinefelter, una afección genética que se produce cuando un niño nace con un cromosoma X de más y que afecta al crecimiento de los testículos (provocando que sean más pequeños) y a la segregación de testosterona. La evolución anormal de los testículos también puede ser un aliciente que contribuya al cáncer testicular.

  • Antecedentes familiares: El historial familiar, como es el caso de un padre o un hermano al que se le haya diagnosticado cáncer de testículos supone, a nivel de trazabilidad genética, un factor de peligro respecto al cual llevar un seguimiento en profeso. No obstante, tan solo un pequeño número de cánceres tienen lugar como respuesta de una “transmisión” genética.

  • Antecedentes personales: Las personas que ya han padecido un cáncer de testículo tienen un riesgo más elevado de tener un cáncer en el testículo contralateral. Alrededor del 3% o 4% de los hombres que se han curado de cáncer en un testículo padecerán en algún momento de cáncer en el otro testículo.

  • Infección por VIH: Cierta evidencia ha demostrado que los hombres infectados con el virus de inmunodeficiencia humana (VIH), en especial los que tienen el síndrome de inmunodeficiencia adquirida (SIDA), tienen un mayor riesgo de padecer cáncer testicular. Destacamos que no se ha demostrado que otras infecciones o enfermedades de transmisión sexual aumenten el riesgo de cáncer testicular.

  • Raza y origen étnico: La procedencia racial de la persona se ha demostrado como un condicionante a la hora de padecer o no un tumor testicular. Así, el riesgo entre los hombres de raza blanca es aproximadamente de 4 a 5 veces mayor que el de los de raza negra y que el de los hombres asiático-africanos. Se desconoce la razón de esta diferencia, pero distintos estudios señalan que el mayor riesgo de desarrollar esta enfermedad lo tienen los hombres estadounidenses y europeos, mientras que el menor riesgo se ubica en África o Asia.

Causas y patología del tumor de testículo

Es común que, al enfrentarnos a cualquier tipo de cáncer, tratemos de buscar el cómo y el por qué. No solo para tratar de evitar lo inevitable sino también para autoconfigurarnos un clima de seguridad gracias a la información de la que dispongamos. En este sentido, es normal preguntarse cuál es la causa del cáncer de testículo y cómo se puede evitar. De tener dicha clave, y de ser esta controlable, se podría trabajar en aras de la erradicación del cáncer testicular.

El cáncer de testículo puede desarrollarse a partir de cualquier tipo de célula de las presentes en el testículo, pero más del 95% de todos los cánceres de testículo son de células germinativas. La histopatología del cáncer de testículo es complicada, y debería ser hecha por un patólogo experimentado que especifique características tales como: invasión vascular (en los noseminomas), de la rete testis (en los seminomas), o el porcentaje de los distintos tipos de tumor si los hubiera.

Por lo que, por desgracia, como ya podrías empezar a intuir, se desconoce la causa exacta de la mayoría de los tipos de cáncer de testículo. No obstante, de lo que sí están seguros los especialistas es de que el cáncer de testículo se produce cuando las células sanas de este órgano se alteran y en lugar de reproducirse de manera ordenada provocan un crecimiento descontrolado o incluso innecesario. Son estas células que se acumulan en forma de masa en el testículo las que dan lugar al tumor. El problema recae en no conocer el motivo por el cual las células germinativas se vuelven anormales ya acaban convirtiéndose en cáncer.

Actualmente se están conduciendo diversas investigaciones para realizar una introspección acerca de las causas más cercanas a la enfermedad. Sin embargo, hasta el momento, la forma de categorizar y llevar la trazabilidad de los tumores de testículo hace referencia a los factores de riesgo anteriormente mencionados.

Algunas de las averiguaciones realizadas se enfocan en torno al ADN. Los investigadores han descubierto cómo ciertos cambios en el ADN de una célula pueden provocar que la célula se vuelva cáncer. El ADN es el químico de cada una de nuestras células que conforma nuestros genes. Y los genes les indican a nuestras células cómo deben funcionar. Ellos están unificados en cromosomas, los cuales son hebras largas de ADN en cada célula.

Hay determinados genes que controlan cuándo crecen nuestras células, cuándo se dividen para formar nuevas y cuándo mueren. A aquellos que ayudan a las células a crecer y a dividirse se les denomina oncogenes (el prefijo onco- hace referencia al tratamiento de tumores). A otros, que desaceleran la división celular o que causan que las células mueran en el momento oportuno, se llaman genes supresores de tumores. Como conclusión obtenemos que el cáncer puede ser causado por cambios en los cromosomas que activan a los oncogenes o desactivan a los genes supresores de tumores.

Síntomas, signos y afecciones del cáncer de testículo

Antes de introducirnos de lleno en la variedad de síntomas o signos que podrías percibir como claros indicadores de un tumor testicular, nos gustaría hacer un llamamiento a la calma y al raciocinio. Tan malo es tomar decisiones precipitadas como hacer conjeturas sin fundamento. De hecho, lo más probable es que muchas de las afecciones que te relataremos a continuación tengan su motivo en otra causa distinta al cáncer testicular.

Al fin y al cabo, hay ciertas sintomatologías a las que probablemente estés más que acostumbrado por diversas razones que para nada tienen un móvil canceroso, tales como las lesiones, la inflamación o el dolor testicular. Es decir, en ocasiones los signos pueden aparecer asociados a enfermedades benignas. No obstante, si consideras que alguno de estos síntomas se repite de forma relativamente constante o periódica o que no se relativizan en un periodo prudencial de tiempo, debes consultarle al especialista inmediatamente.

Y desde la perspectiva contraria también tenemos una cuestión que puntualizar. Algunos hombres con cáncer testicular no presentan síntoma ninguno y el cáncer se detecta durante pruebas médicas para otras enfermedades. Por ejemplo, a veces los estudios por imágenes realizados para determinar la causa de infertilidad pueden descubrir un pequeño tumor testicular.

La mayoría de los cánceres de testículo se puede encontrar en etapas tempranas, cuando son pequeños y no se han propagado. En algunos hombres, el cáncer testicular en las primeras etapas puede causar síntomas que propicien recurrir a una atención médica. Lo que no tendrá lugar, salvo en casos excepcionales, es el padecimiento de síntomas generales, tales como fiebre, pérdida de pedo o dolor.

Es imprescindible que no sientas pudor ni miedo a la hora de explorarte. No te negaremos que en la ignorancia probablemente se viva más feliz, pero también se vive menos. Ponte en marcha por tu salud, te lo agradecerás a ti mismo. Una vez realizada esta necesaria reflexión pasaremos a aglutinar las distintas alteraciones del organismo a las que tendrás que prestar atención en tu día a día.

  • Hinchazón o bulto en el testículo: Con gran frecuencia, el primer síntoma de cáncer testicular consiste en una masa o abultamiento en el testículo, o bien en que el testículo esté hinchado o haya aumentado su tamaño.

  • Sensación de pesadez o doler en el testículo o el escroto: A pesar de no ser especialmente frecuente, se han dado casos en los que se ha registrado una sensación de pesadez, ardor y escozor en el testículo o el escroto.

  • Dolor en la parte baja del abdomen o en las ingles: Ubicando la zona inferior de las ingles como la más cercana a los testículos transversalmente, uno de los síntomas más frecuentes pasa por sentir un dolor punzante en dicha zona.

  • Irritación o crecimiento de los senos: En algunos casos, aunque no son los más abundantes, los tumores de células germinativas pueden dar lugar a que los senos crezcan o presenten una leve irritación. Esto ocurre porque en determinados tipos de tumores, las células que han invadido los tejidos y empiezan a dividirse segregan altos niveles de una hormona llamada gonadotropina coriónica humana (HCG en inglés) que estimula el crecimiento del pecho.

  • Pubertad temprana en los varones: Algunos tumores de células de Leydig pueden producir andrógenos (hormonas sexuales masculinas). Lo más común es que esto no suscite ningún efecto en los hombres, pero en el caso de los niños, la generación de hormonas adultas puede causar signos de pubertad a una edad anormalmente temprana, como voz más profunda y crecimiento del vello facial y del cuerpo.

  • Dolor en la espalda: En el caso de no localizar ni comenzar a tratar el tipo de cáncer a tiempo, puede ocurrir que el tumor testicular ya se haya propagado a otras partes del cuerpo. En el caso del dolor de espalda, esto ocurre por la propagación del cáncer a los ganglios linfáticos que se encuentran en la parte trasera del vientre.

Autoexamen de detección temprana del cáncer testicular

Si bien es cierto que no existe una manera comprobada como efectiva de prevenir el cáncer testicular, también lo es que informarse sobre sintomatologías, preguntar respecto al historial familiar y ser consciente de la predisposición que puede tener tu organismo a desarrollar un cáncer pueden ser factores cruciales a la hora de detectar la enfermedad y tratar de combatirla a tiempo.

Ni que decir tiene que las revisiones periódicas por parte de especialistas a partir de una determinada edad y en el caso de cumplir alguno de los factores de riesgo es de vital importancia y casi de obligado cumplimiento. La mayoría de los médicos coincide en que el examen de los testículos forma parte importante del examen físico general que se realiza durante una revisión médica de rutina.

No obstante, algunos médicos recomiendan que todos los hombres examinen sus testículos mensualmente después de la pubertad. El autoexamen mensual de los testículos es una decisión personal de cada hombre que no proporciona ninguna garantía pero que, de hacerlo a consciencia y siguiendo una serie de directrices, podría marcar un antes y un después en tu vida.

El mejor momento para hacerse el examen de sus testículos es durante o después de un baño o ducha, cuando la piel del escroto está relajada. Procura mantener el pene apartado durante el examen de cada testículo por separado. La forma de realizar el análisis es sosteniendo el testículo entre los pulgares y los dedos con ambas manos y rodándolo/deslizándolo lentamente entre los dedos. Debes buscar y percibir cualquier abultamiento duro o nódulo (masa redonda uniforme) o cualquier cambio en el tamaño, forma o consistencia de los testículos.

No te alteres si caes en la cuenta de que un testículo es ligeramente más grande o cuelga más abajo que el otro. Esta es una característica típica de gran parte de la población masculina que no debe encender las alarmas a primera vista. Además, deberás tener en cuenta que, por naturaleza, cada testículo tiene un pequeño tubo enrollado (llamado epidídimo) que se puede percibir como una pequeña protuberancia en la parte exterior media o superior del testículo. Es importante que tengas estas puntualizaciones para que no te lleves un susto, a priori, innecesario.

¿Y por qué el autoexamen testicular debe realizarse regularmente? Porque la realidad es que un testículo puede agrandarse por muchas otras razones que no tengan que ver con un tumor maligno y que aparezcan y desaparezcan periódica e intermitentemente. Por ejemplo, puede que líquido se acumule alrededor del testículo para formar una hidrocele. Asimismo, las venas en el testículo pueden dilatarse y causar agrandamiento o abultamiento alrededor del testículo. Esto se conoce como un varicocele.

En todo caso, ten en mente que el autoanálisis es una forma cómoda, sencilla y útil de estar al tanto de cualquier alteración en tus genitales, pero en ningún caso deberá sustituir una revisión médica periódica o al más mínimo síntoma de que algo no va como debería. Al fin y al cabo, se sobreentiende que no habrá nadie que esté más familiarizado con tu intimidad que tú mismo y que, de seguir un ritual habitual en el que compruebes el tamaño la forma y el nivel de nudosidad, podrías detectar tú mismo tu propia patología.

Pruebas y análisis para diagnosticar un quiste testicular

Lo que está claro aquí es que ni nosotros ni probablemente tú, tenemos el título de oncología enmarcado en el salón. Por lo tanto, por muchos consejos de autoexaminación que podamos darte, donde te darán un veredicto final que calme tu ansiedad es en un centro médico especializado donde cuenten con los métodos, equipos técnicos y personal cualificado para este fin.

Naturalmente que todo esto tiene una utilidad. Una utilidad que se basa en los conocimientos y la información que probablemente antes no tuvieras al respecto. Piensa que la desinformación genera incertidumbre, miedos, congoja…De esta manera, seguirás teniendo que visitar al especialista, sí, pero entrarás a la consulta con otro talante.

Dicho esto, existen diversas pruebas técnicas que facilitan el análisis y diagnóstico de tu situación. Algunas quizás te suenen más, otras probablemente te parezcan impensables. En cualquier caso, antes de someterse a ningún examen en profundidad, el médico te palpará los testículos para detectar hinchazón o sensibilidad, así como para comprobar el tamaño y la ubicación de cualquier protuberancia-

Además, tu especialista te examinará detenidamente el vientre, buscará ganglios linfáticos y observará otras partes del cuerpo en busca de cualquier signo de que el cáncer haya podido propagarse. A menudo, los resultados del examen son normales, independientemente de los cambios morfológicos en los testículos. Si se encuentra una masa u otro signo de cáncer testicular, es necesario realizar pruebas para descubrir la causa.

  • Ecografía de los testículos: La ecografía es generalmente el primer estudio que se realiza si el doctor cree que podrías ser susceptible de tener cáncer testicular. Este método utiliza ondas sonoras para producir imágenes del interior del cuerpo. Puede utilizarse para saber si un cambio en los testículos es una afección benigna o un tumor sólido que podría ser un cáncer (en cuyo caso normalmente estaríamos hablando de una protuberancia o masa más sólida).En este caso, el médico podría recomendar otras pruebas o incluso cirugía para remover el testículo.

  • Análisis de sangre para marcadores tumorales: existen pruebas o análisis sanguíneos que pueden ayudar a diagnosticar los tumores testiculares midiendo los niveles de los marcadores tumorales. Estos son, en su definición más sencilla, proteínas que se generan debido a muchos tipos de cáncer de testículo. Estamos hablando, para más profundización, de la Alfafetoproteína (AFP) y de la Gonadotropina coriónica humana (HCG). Una vez identificadas, se miden los aumentos o decrementos de sus niveles para identificar el tipo de cáncer al que nos enfrentamos (que puede ser tumor no seminoma o seminoma puro).

  • Cirugía con equivalencia de biopsia: Por regla general, la mayoría de los tipos de cáncer se diagnostican mediante la extracción y análisis de un pequeño fragmento de tumor para observarlo al microscopio y tratar de detectar si tiene células cancerosas. Esto se conoce como una biopsia. Sin embargo, en el caso de los tumores de testículo se suele omitir esta técnica ya que existe el riesgo de propagar el cáncer. Consecuentemente, si el médico no ha obtenido una idea certera basándose en la ecografía o el análisis de sangre, se recomendaría una cirugía orquiectomía inguinal radical para extirpar el tumor tan pronto como sea posible.

  • Estudios por imágenes: El diagnóstico por medio de imágenes utiliza ondas sonoras, rayos X, campos magnéticos o sustancias radiactivas para obtener imágenes del interior de su cuerpo. Este tipo de estudios persigue fundamentalmente tres objetivos: saber si se propagó el cáncer y en qué medida, ayudar a determinar la eficacia del tratamiento, y detectar posibles signos de regreso del tumor después del tratamiento.

  • Tomografía computarizada: Las conocidas como CT o Tomografías Computarizadas consisten en una herramienta tecnológica que se utiliza principalmente para determinar la etapa y extensión del cáncer, enfocándose en el análisis de las zonas donde haya podido propagarse: ganglios linfáticos, pulmones, hígado…

  • Imagen por resonancia magnética: Al existir zonas del organismo que no pueden ser estudiadas por tomografías computarizadas como pueden ser el cerebro o la médula espinal, se hace necesaria el estudio por medio de Imágenes por resonancia magnética.

  • Tomografía por emisión de positrones: A pesar de tratarse de una técnica que requiere de máquinas especiales tan solo presentes en determinados centros, la tomografía por emisión de positrones (PET) puede ayudar a encontrar pequeños grupos de células cancerosas en el cuerpo. Este estudio a veces es útil para determinar si los ganglios linfáticos que aún están agrandados después de la quimioterapia contienen cáncer o son simplemente tejido cicatricial.

  • Gammagrafía ósea: Dado el caso de que el médico considere que el cáncer ha podido propagarse a los huesos, podría realizarse una gammagrafía ósea, estudio que detecta las afecciones más intrínsecas en el organismo.

Clasificación del tipo de tumor de testículo

Cabe destacar que, cualquiera de las pruebas o exámenes médicos anteriormente mencionados serán válidos en según qué contexto, situación o variables para diagnosticar un cáncer o tumor testicular. En el caso de que el pronóstico fuera positivo, se procedería a aplicar una serie de pautas o directrices de tratamiento. No sin antes determinar el tipo de cáncer de que se trata mediante el análisis del testículo extirpado. El crecimiento de células germinales de forma anómala puede dar luegar a formar dos familias diferentes de tumores.

Seminoma

Los Seminomas suponen aproximadamente el 50 por ciento de los tumores germinantes  y se caracterizan por no estar mezclados en ningún caso con ningún otro tipo de tumor. Se trata de aquel tipo de patología cancerígena que se encuentra más presente en los grupos etarios, es decir, en las personas de avanzada edad. Estos, son, por lo general, menos agresivos que los No Seminoma. Existen dos subtipos:

  • Semimona clásico: El más común en el rango de edad de entre los 30 y los 50 años.

  • Seminoma atípico: Es el subtipo menos frecuente y se puede desarrollar a partir de los 50 años, siendo la edad media de manifestación los 65 años.

No seminoma

Los tumores no seminomas son aquellos que se manifiestan a edades más tempranas. Por su agresividad, además, tienen a crecer y propagarse muy rápidamente. Entre sus variaciones dentro del grupo concreto encontramos los siguientes subtipos:

  • Carcinoma embrionario: se trata del tipo de tumor no seminoma más frecuente, así como uno de los más agresivos. En estos desafortunados casos, el cáncer tiende a irradiarse a otros órganos y desarrollarse muy rápidamente.

  • Coriocarcinoma: Este tipo es muy poco frecuente y sólo se manifiesta en adultos.

  • Tumor del seno endodérmico: es el conocido tumor del carcinoma embrionario infantil u orquidoblastoma. Afecta principalmente a niños y jóvenes, teniendo grandes posibilidades de curación cuando se detecta en la primera infancia. Sin embargo, son mucho más complicados en individuos adultos.

  • Teratoma: hablamos de tumores de las células germinativas con áreas que, vistas al microscopio, se asemejan a las tres capas de un embrión en desarrollo: el endodermo (la capa más profunda), el mesodermo (la capa intermedia) y el ectodermo (la capa exterior).

Etapas, fases y estadios de evolución del cáncer de testículo

Una vez haya sido diagnosticado el cáncer de testículo, los médicos tratarán de identificar si este se ha propagado; y, siendo así, cuánto. Este proceso se conoce como estadificación o clasificación de la etapa. La etapa (estadio) de un cáncer describe cuánto cáncer hay en el cuerpo, y ayuda a determinar qué tan grave es el cáncer, así como la mejor manera de tratarlo.

Las estadificación de la etapa lleva aparejada unos niveles numéricos. Como regla general, cuanto más bajo sea el número, menor propagación del cáncer habrá. Es decir, un número alto como la Etapa 3, teniendo en cuenta que existen hasta 4 etapas, significa que el cáncer está bastante avanzado. Asimismo, algunas etapas se dividen aún más para proveer más detalles, usando letras mayúsculas (A, B, etc.), y dentro de la misma, una letra menor significa una etapa menos avanzada.

El método de clasificación más frecuentemente utilizado para el cáncer de testículo es el sistema TNM del American Joint Committe on Cancer. Este se basas en cuatro claves de información: el tamaño y extensión del tumor principal, la propagación a los gángilos o nódulos linfáticos adyacentes, la propagación o metástasis en el organismo, o los niveles séricos de la sangre en los marcadores tumorales.

  • Etapa 0: El tumor solamente está en los túbulos seminíferos (los conductos pequeños dentro de cada testículo). No ha crecido hacia otras partes del testículo, no se ha propagado a los ganglios linfáticos adyacentes, y tampoco a las partes distantes del cuerpo. Además, todos los niveles de los marcadores tumorales están dentro de los rangos normales.

  • Etapa 1: En la primera etapa, el tumor ha crecido más allá de los túbulos seminíferos y podría haberse propagado fuera del testículo y hacia las estructuras adyacentes. No obstante, el cáncer no se ha extendido a los ganglios linfáticos ni a partes distantes del cuerpo. En este nivel, los resultados del marcador tumoral no están disponibles, o no se han realizado las pruebas. Esta etapa contiene las subdivisiones por orden de gravedad: IA, IB, IS.

  • Etapa 2: La situación de la segunda etapa es que el tumor podría, o no, haber crecido fuera del testículo. O la extensión del mismo no puede determinarse por alguna razón. El cáncer se ha extendido a uno o más de los ganglios linfáticos adyacentes, pero no se ha propagado a ninguna parte distante del cuerpo. Por otra parte, los resultados del marcador tumoral no están disponibles, o no se han realizado las pruebas. Esta etapa contiene las subdivisiones por orden de gravedad: IIA, IIB, IIC

  • Etapa 3: Llegados a la Etapa número tres, el escenario inicial es el mismo que en la anterior. Puede que el tumor haya crecido fuera del testículo, o no. Y puede que su extensión no se pueda determinar por alguna razón. El cáncer podría, o no, haberse propagado a los ganglios linfáticos adyacentes. Sin embargo, ya se habrá propagado a partes distantes del cuerpo. Al mismo tiempo, los resultados de marcadores tumorales no están disponibles, o no se han realizado las pruebas. Esta etapa contiene las subdivisiones por orden de gravedad: IIIA, IIIB, IIIC.

Métodos de tratamiento médico del tumor de testículo

Hay diferentes tipos de tratamiento disponibles para los pacientes con cáncer de testículo. Algunos tratamientos son estándar (tratamiento que se usa en la actualidad) y otros se están probando en ensayos clínicos (estudios de investigación realizados con el fin de mejorar la eficacia de los tratamientos actuales). En cualquier caso, se utilizan cinco tipos de tratamiento estándar:

  • Cirugía: Como ya adelantábamos anteriormente, la cirugía para extirpar el testículo una vez se ha detectado el cáncer se (denominada orquiectomía inguinal) y algunos de los ganglios linfáticos, a veces se realiza en el mismo momento del diagnóstico y la estadificación. (Consulte las secciones de este sumario Información general y Estadios). Después de que el médico extirpa todo el cáncer visible en el momento de la cirugía, es posible que algunos pacientes reciban quimioterapia o radioterapia para destruir cualquier célula cancerosa que quede.

  • Radioterapia: Se trata de un tratamiento del cáncer para el que se usan rayos X de alta potencia u otros tipos de radiación para destruir células cancerosas o impedir su multiplicación. Hay dos tipos de radioterapia: la externa, para la cual se usa una máquina que envía la radiación hacia el cáncer desde el exterior del cuerpo; y la interna, la cual implica una sustancia radiactiva sellada en agujas, semillas, alambres etc. que se sitúan directamente sobre el tumor.

  • Quimioterapia: Consiste en un tipo de tratamiento que utiliza las vías de los medicamentos (muy agresivos y potentes) para matar las células cancerosas. Estos medicamentos se desplazas por el cuerpo para ir deshaciéndose de las células canceras que puedan haber migrado desde el tumor original. En el caso de que se diagnostiquen ganglios linfáticos la quimioterapia es el método más recomendado y eficaz. No obstante, el halo que enturbia la palabra “quimioterapia” recae sobre sus efectos secundarios: fatiga, náuseas, caída del cabello y aumento del riesgo de infecciones.

  • Dosis muy altas de Quimioterapia con trasplante de células madre: Como decíamos anteriormente, los medicamentos de la quimioterapia se utilizan para matar a las células cancerosas. Pero, en dicho proceso, el tratamiento también va destruyendo células sanas, entre ellas las células formadoras de sangre. El trasplante de células madre (extraídas de la sangre o la médula ósea y posteriormente congeladas) se utiliza para reemplazar y convertir en células sanguíneas del cuerpo las células destruidas.

  • Vigilancia: A pesar de la simpleza del concepto, la vigilancia hace referencia a una observación minuciosa del paciente sin administrar ningún tratamiento, a no ser que se detecten cambios que lo hagan oportuno. Se usa para distinguir signos tempranos de que el cáncer ha vuelto a reincidir. Durante la vigilancia los pacientes deben someterse a pruebas y examinaciones de forma constante y habitual.

Cabe destacar que el tratamiento del tumor de testículos será distinto en función del estadio del cáncer en que se encuentre el paciente. Por ejemplo, en el Estadio 1, casi todos los varones se curan mediante la extirpación del testículo. Por su parte, en el Estadio 2 los pacientes suelen curarse aun requiriendo una terapia específica en el caso de que el cáncer afecte a los ganglios del retroperitoneal, la zona ubicada detrás del abdomen. Por último, en el Estadio 4 se aplicarán 3 ciclos de quimioterapia para los pronósticos favorables y hasta cinco en el resto.

Revisa tus testículos a menudo y planta cara al cáncer

Cada año, 49.000 nuevos casos de cáncer de testículo se diagnostican en todo el mundo, de los cuales, 823 corresponden a España. A pesar de que, tal y como nos hace llegar la Asociación Española contra el Cáncer (AECC), el cáncer testicular sólo representa alrededor del 0,5-1% de los tumores del sexo masculino, el número de pacientes diagnosticados se ha incrementado en los últimos 50 años (especialmente en países desarrollados, donde se registra el 60% de los casos).

Más de la mitad de los casos se diagnostican en varones de entre los 20 y lo 35 años y, aunque no se conocen bien los motivos que pueden producir un cáncer de testículo, su aumento en las últimas décadas hace pensar que pueda deberse a causas medioambientales. Coyunturalmente, además, está produciendo un descenso de la fertilidad masculina. No obstante, quedémonos con el dato positivo, ya que el 96% de los pacientes que sufren un cáncer de testículo sobreviven con una excelente calidad de vida ¿A que esperas para hacerte tu revisión?

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