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Vino & LifeStyle ¿Qué Relación Existe Entre el Vino y el Lifestyle?

Vicente Vida Lanzas Bebidas, Gastronomía 0 comentarios

Disfrutar de la vida es un arte en el que intervienen muchos factores. Uno de ellos, como iremos viendo en este artículo, es el vino. El vino ha formado parte de las sociedades cultas desde la antigüedad y hoy día sigue haciéndolo. No hay comida de negocios que se precie que no esté acompañada de un buen vino.  El vino, al contrario que otras bebidas, es complejo y divertido a la vez. Relaja los ambientes y puede hacer que un encuentro, comida o cita, se relaje, dando opción a que se bajen las barreras y las personas se hagan más accesibles.

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Imagínate tener siempre temas de conversación interesantes. Imagina que tu afición, tomada con prudencia, contribuyera a mantener una buena salud. Imagina que al conocerte, te relacionen con un campo que goza de cierta distinción social. Aprender de vinos puede contribuir a todo eso. Puedes ser tú el que dé el consejo oportuno que haga de una comida una ocasión especial, ya sea en tu propio beneficio o en el de alguien que te importe o con el que tengas un compromiso. ¿Cómo? Te estarás preguntando ahora mismo. Es mucho más sencillo de lo que ahora te parece y es lo que vamos a ir desgranando en esta entrada.

El hombre que disfruta de la vida

Los franceses tienen una palabra específica para el hombre que disfruta de la vida, el bon vivant. Si miras su definición, verás que lo relacionan con la persona que lo pasa bien, especialmente con el vino y la gastronomía. Y es que, quien concibe la vida sin un buen vino, una buena comida y rodeado por amigos ¿No te parece?

La importancia de los momentos de relajación

Y es que, vivimos dedicando muchas horas al trabajo y dominados por las prisas. Estoy convencido de que necesitas al menos un rato para olvidarte de todo y dedicártelo a ti mismo. Es importante tener ese rato para tu serenidad y para poder ofrecer tiempo de calidad a las personas con las que convives. Para mí, una copa de vino al llegar a casa, bien entrada la tarde y tras quitarme la corbata es mi momento. Si, además, puedo acompañar la copa con un poco de música o un buen libro, ya es casi el éxtasis.

Necesitas de ese momento tuyo en el que te encuentres relajado y puedas desconectar de la dureza del día. Lo necesitas para disfrutar de la vida y por tu propia salud. Una copa de vino puede tener en ti el efecto relajante que elimine la tensión diaria y contribuya a poner un límite a los efectos del trabajo. Estoy hablando de un rato para ti, pero puede que prefieras compartir ese momento, que te sirva para dividir el peso del día con la persona a la que quieres.

Los problemas compartidos se hacen más llevaderos y con la relajación que proporcionan unos sorbos de vino, sin duda se hacen más sencillos de contar.

La mesura como elemento de disfrute

Ojo, que he dicho una copa. Algún día podrían ser dos, pero salvo ocasiones muy especiales no más. Podríamos correr el riesgo de convertir el disfrute en esclavitud. Es bueno ponerse límites. El vino contribuye  a un estilo de vida placentero y  relajado. Te puede ayudar a mejorar tus relaciones sociales. Pero, no te engañes, para poder disfrutarlo plenamente, tienes que cuidarte. Tu hígado no está preparado para una botella diaria y, si no te cuidas, lo tendrás que dejar.

No quiero ni pensarlo. El vino, que tantos efectos positivos tiene, si no se toma con control, lo que hará es proporcionarte un momento de euforia, seguido de  una buena “depre”. No lo uses para olvidar, ya que dejarás de disfrutar. Hay que procurar no pasar al “lado oscuro”.

Elementos físicos que nos dicen que estás delante de un “disfrutón”

Hablaba antes del bon vivant, como ejemplo de lo que en Francia se considera un hombre que disfruta la vida. Si en España hiciéramos una encuesta sobre lo que es disfrutar, mucho me temo que una buena parte de la población lo identificaría con el sofá y la tele, con no demasiado ejercicio y con más de un exceso. El bon vivant es otra cosa, es un hombre alegre, que ocupa su tiempo libre en cosas que le divierten y le estimulan.

Si tuviera que resumir algunos de los detalles que diferencian a este hombre serían su sonrisa, una buena figura y su conversación ágil. El bon vivant es un hombre activo, que sabe aprovechar sus momentos. Apetecible ¿No te parece? Pues está en tu mano y el vino puede ayudarte a conseguirlo. ¿No lo crees? Sigue leyendo.

El vino como catalizador de la salud

Entre los componentes del vino están los antocianos.  Por sus propiedades antioxidantes, son compuestos  beneficiosos para la salud, como han demostrado algunos ensayos clínicos realizados en Estados Unidos. Si has leído es artículo enlazado (es un poco largo y técnico), comprobarás que en las conclusiones se mantiene que, si el consumo moderado de vino, especialmente tinto, ayudan a regular funciones digestivas y hacen que pacientes crónicos y con enfermedades cardiovasculares mejoren por la acción de los antocianos y el alcohol.

La evidencia científica no es definitiva, pero la disminución de niveles de colesterol y las mejoras de la función gástrica están cada vez más fundamentadas. Hay un estudio que aún no está concluido, pero que es muy revelador. Se trata de la paradoja francesa. Si no te suena, te voy a contar brevemente de qué se trata.

La paradoja francesa

Supongo que conocerás la cocina francesa. Si no es así, ya tardas. Es francamente deliciosa. Pero volvamos al tema. Sabrás que la mantequilla y las salsas con nata son muy frecuentes en las recetas de nuestros vecinos (no son precisamente lo que diríamos ingredientes para una cocina sana). Yo, al menos ,en mi dieta trato de controlarlo. Recuerda lo de la buena figura del bon vivant.

Parece que nuestros amigos franceses tienen todos los boletos para que sus análisis de sangre salten las alarmas ¿Verdad? Pues te diré que la incidencia de colesterol alto y triglicéridos en Francia está por debajo de la media europea. Como cuando nosotros hacíamos dieta mediterránea. La razón no está clara, sin embargo, el hecho de que el consumo moderado de vino en las comidas en Francia es bastante alto, nos da una pista de cuál puede ser la razón.

Los refrescos azucarados o sin azúcar

De lo que si hay evidencias científicas de su perversidad para la salud es del consumo de refrescos azucarados. Disminuir sensiblemente el consumo de azúcar añadido no sólo es bueno para la salud, sino que aumentará tu disfrute en las comidas. Sabrás que el azúcar, al igual que la sal, es un potenciador de sabor. Pues bien, tu sentido del gusto, si se acostumbra a sabores intensos, irá perdiendo capacidad. Necesitará de estímulos de gran intensidad.

Desde que tomo menos azúcar y las comidas algo menos saladas, soy capaz de disfrutar los sabores muchísimo más. No os digo ya del aumento de la capacidad de disfrutar un buen vino. Puede que pienses en los refrescos “zero” como sustituto. Te animo a que mires la composición y veas la cantidad de componentes que empiezan por “E” seguidos de un número que tienen. ¡Que no hombre! Un buen vino es el mejor sustituto. Créeme.

El vino como elemento de distición social

Otra de las características interesantes del vino es que viene rodeado de una cierta aura de distinción. Recuerda que las culturas importantes de la antigüedad (griega, romana) bebían vino, mientras que los bárbaros del norte eran los aficionados a la cerveza. Digo yo que algo tendrá que ver. En una comida de negocios o en una cita que te importe, la elección de una buena botella de vino puede suponer acumular positivos en tu cuenta.

Te cuento una anécdota de como el vino me ayudó en mi trabajo, primero mejorando el ambiente y después, haciéndome más “visible”. En la Universidad en la que trabajo, en mi departamento, no hablábamos mucho unos con otros. Cada uno iba a lo suyo, sin preocuparse demasiado por los demás. Yo acababa de llegar a Madrid desde Cádiz y siempre me ha gustado un ambiente agradable de trabajo. Llevarme bien con las personas con las que paso tanto tiempo.

Un viernes me presenté con un par de botellas y propuse a mis compañeros tomar un aperitivo antes de marcharnos a casa. Charlando, me fueron preguntando alguna cosa y se dieron cuenta que conozco el tema. Desde entonces se ha instaurado el aperitivo de los viernes, hacen que les comente alguna cosa del vino que han traído y pasamos un buen rato. El ambiente del departamento es ahora mucho más relajado.

Nuestro jefe, de hecho, se ha incorporado a los “saraos” pre-fin de semana y eso ha hecho que se acuerde más de mí, especialmente cuando hay algo interesante. Y todo por un par de botellas y algún conocimientocompartido con sencillez.

Conocer sin apabullar

Porque el secreto está en la sencillez. A poco que conozcas el mundo del vino sabrás que hay algo de esnobismo. Parece que no puedes ser un experto si no hablas de aromas de rosas marchitas en otoño o de la margen derecha del Garona. Pero eso puede jugar en tu favor, porque cuando uno sabe un poco y lo comparte sin apabullar, queda de lujo y de nuevo acumula positivos en su cuenta.

Saber más que la media es tremendamente sencillo, porque entre tú y yo te diré que la cultura del vino es tremendamente desconocida. Con un poco de paciencia puedes destacar, sin esfuerzo.

Aprender disfrutando

Y es que lo mejor de todo es que aprender de vinos puede ser muy divertido. No me estoy refiriendo a ser un profesional, sino simplemente conocer que es lo que hace que un vino sea de calidad. Créeme es mucho más sencillo de lo que te pueda parecer. Es tan sencillo como beber con un poco de detenimiento, fijándote en lo que te gusta de ese vino y leer algún blog que te pueda ir orientando.

Hay métodos sencillos para aprender a tu ritmo. La lectura de blogs de calidad, como te recomendaba antes, el acudir de vez en cuando a una cata comentada, la lectura de algún libro, son métodos fáciles con los que puedes aprender a tu ritmo. El tener a una persona que te guíe, que puede ser  el dueño de una tienda de tu confianza o el redactor de un blog o revista prestigioso puede hacer que el camino lo vayas andando de una forma más rápida y sencilla ¡No hay motivos para quedarse parado! Aprender de vinos, como comprobarás es sencillo y divertido.

La naturalez y el disfrute de la vida

Otro de los puntos fuertes de aficionarse a la cultura del vino es su relación con la naturaleza. El vino se ve muy afectado por las estaciones climáticas. Es un indicativo de que en la tierra sigue la vida, proveyéndonos de sus frutos. Una de las fiestas del vino, el Beajulais Nouveau, tiene como motivo de celebración el primer vino del año. Cada noviembre en el sur de Francia se cuelgan carteles para celebrarlo. Poco a poco esa fiesta se va extendiendo, para celebrar que la uva que en septiembre estaba en la cepa, ya es vino.

Las gentes del vino

Esta unión con la naturaleza es palpable cuando se conoce a la gente que trabaja las viñas. Esas personas que cuidan los detalles desde la uva en la cepa, pasando por la selección y prensa, hasta que el vino va criándose, sin prisas, en las barricas. Son personas humildes que saben que no pueden controlarlo todo. Dependen del sol, de la lluvia, de la tierra. Tienen que acompañarla para conseguir que les dé sus frutos, con la mayor calidad , para poder conseguir un buen vino. Ya imaginarás que no hablo de procesos industriales.

El enoturismo y el conocimiento de la naturaleza

Lo bueno de todo esto es que muchas de estas pequeñas bodegas están abiertas para que las visites. Puedes conocer a estas personas de las que yo he aprendido muchísimo. Visitar las viñas, ver como estos viñadores conocen cada rincón y, como no, compartir con ellos los vinos es una experiencia única. Lo mejor de todo esto es que vivas donde vivas hay cerca de ti alguna bodega que puedes visitar, al menos en los países de clima templado.

Elige una de ellas, preferentemente pequeña, concierta una cita y ve sin prisas. Hay muchos viñadores que aceptan visitantes, es más, a muchos les encanta contar su proyecto en cuanto venas algo de interés. Pisar la viña, especialmente en otoño o primavera, aparte de ser una maravilla, te hará conectar con el campo. No hay mejor manera de olvidar el estrés de la semana y hacerte consciente de las cosas realmente importantes.

Un fin de semana en uno de estos parajes únicos puede ser el mejor antídoto para el estrés del trabajo ¿No crees? Lo mejor de todo es que en dos días aprenderás de vinos lo que no se puede aprender en los libros.

La gastronomía y el vino, inseparables

Ya lo apunté al principio, pero es inconcebible una buena mesa que no tenga una botella de vino al lado. Para mí uno de los mayores placeres de la vida es una comida, con unos vinos y unos amigos con los que compartirlos. Sí, sí. Uno de los mayores placeres de la vida, incluso antes que ese. Mal pensado.

El arte del maridaje

Maridar los alimentos con el vino tiene algo de arte. Hay algunas combinaciones, como el buen foie-gras con un blanco dulce o un oloroso de Montilla con queso azul, que es obligatorio conocer. Conocerás las reglas básicas ¿No? Te las recuerdo, por si acaso:

  • Carnes blancas con salsas ligeras, con rosados suaves o tintos ligeros.

  • Carnes rojas o cualquier tipo con salsas intensas, tintos ligeros o con cuerpo.

  • Pescados grasos con tintos ligeros o blancos con cuerpo.

  • Pescados blancos con blancos ligeros y con acidez.

  • Cocina especiada con blancos aromáticos o jereces secos.

Fuera de  estas reglas hay que dejar que la imaginación mande. Yo he combinado un solomillo de ternera con un dulce ligero de pedro ximénez y la combinación, aunque arriesgada, me pareció deliciosa. Especialmente te recomiendo que pruebes las posibilidades que tienen los jereces secos, olorosos o fino, para acompañar comidas. Es una pena que se les relegue nada más que a los aperitivos. Especialmente si te gustan las comidas orientales, desde luego tienes que probarlos. ¡No hay mejor maridaje! Ya me contarás.

De nuevo el conocer te hace disfrutar y después te permite innovar, más allá de las reglas.

El vino es uno de los mayores placeres de la vida

La relación entre lifestyle y vino es tan amplia, que no es fácil resumirlo en un artículo. La mejor manera es que empieces a experimentarlo tú mismo. Te he propuesto algunas formas para que des tus primeros pasos y empieces a comprobarlo por ti mismo. Es un camino de largo recorrido, pero los beneficios en tu vida social y en tu disfrute serán relevantes desde el principio.

Acude a una tienda de tú confianza y pide un par de botellas. Infórmate un poco de las zonas y las bodegas. Bébelas moderadamente y con pausa, atento a las sensaciones que te produce y a cuales de ellas te gustan. Tan sencillo como eso estarás comenzando un camino apasionante. Estarás conociendo uno de los mayores placeres de la vida.

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¿Qué te ha parecido la explicación de cómo están unidos la cultura del vino y el arte del buen vivir? ¿Te has quedado con alguna duda? ¿Tienes algo que aportar? Espero que este artículo te haya servido tanto a ti como a mí prepararlo. Ahora me encantaría que comentaras tus inquietudes relacionadas con el vino, experiencias que merezcan ser compartidas o dudas que tengas. Me gustará mucho responderlas.



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Guia del Vino Español

A la gran mayoría de los españoles y a una gran parte de la humanidad nos gusta beber vino. Su sabor, su textura y sobre todo lo que implica: una buena comida o cena, una reunión con amigos o una cita romántica.

Pero la gran mayoría tampoco sabe demasiado sobre los cuidados, detalles y conceptos a tener en cuenta sobre esta bebida milenaria tan nuestra. Esta guía te va a despejar muchas de esas dudas y te va a ayudar a disfrutar del vino.


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Soy el artífice de Vida entre Vinos, un sitio en el que la honestidad, la sencillez y la claridad son marcas diferenciales. Sin grandes palabras, ni frases incomprensibles, sobre todo porque creo que esa es una de las principales causas de que las personas no se acerquen, ni se atrevan a experimentar.

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